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Dogma
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Buscaban el cine puro y lineal. Para ello, idearon el movimiento Dogma en el año 1995, pero ahora ya son pocos los que mantienen estrictamente los diez mandamientos creados, entre otros, por Lars von Trier y Thomas Vinterberg.
Querían romper con todas las reglas establecidas en el cine convencional y lo consiguieron gracias a la realización de un puñado de películas que fueron aceptadas muy bien por la crítica y como "obras maestras" por un sector del público. Eran un grupo de daneses donde se encuadraban, entre otros, Lars von Trier, Thomas Vinterberg, Soren Kragh-Jacobsen, Jean-Marc Barr y Kristian Levring. Allá por el año 1995 decidieron crear "la biblia" del cine auténtico, con mandamientos incluidos, y fundaron el movimiento Dogma, para unos la mayor genialidad de finales del siglo XX y para otros una exageración excéntrica que un grupo de jóvenes directores utilizó para ganar popularidad y publicidad gratuita. El hecho es que el movimiento Dogma sigue vivo, quizás no tan vital como hace años, y muestra de ello fue el estreno el pasado mes de diciembre de "En tus manos", obra dirigida por Annette K. Olesen, una de las supervivientes del grupo de directores que han seguido, de manera más o menos fiel, los dictados de Dogma y la forma de hacer cine que marcan sus estrictos principios de los que más adelante hablaremos. También Lars von Trier acaba de estrenar su último trabajo, "Manderlay" (llega a España el 10 de febrero), la continuación de su anterior obra, "Dogville".Los fundadores de Dogma buscaban el cine puro, sin aditivos ni camuflajes, querían contar las historias tal cual se producen y llegar así a la verdad pura. Tan estricto era el decálogo de obligaciones (se le llamaba firmar el "voto de castidad") para realizar una película Dogma que ni los propios fundadores pudieron acatar y respetar todas las condiciones. Sin embargo, bajo esta escuela o tendencia se rodaron películas de auténtica calidad. Tal es el caso de "Los idiotas" y "Rompiendo las olas" (Lars von Trier) y "Celebración" (Thomas Vinterberg).En esta búqueda de "la verdad desnuda", los creadores de Dogma idearon un decálogo para cumplir rigurosamente si se quería hacer una película Dogma. Entre estos particulares mandamientos para acentuar el realismo y la veracidad destacaban: los rodajes deben hacerse siempre en localizaciones (nada de decorados), la cámara siempre se debe llevar al hombro (de ahí el tan típico "tembleque" en las imágenes de las películas Dogma), las películas se rodarían en color y en 35 mm, no se podía romper la linealidad ni espacial ni temporal en el argumento y el director nunca firmaría la obra ni aparecería en los créditos (muy pocas cintas Dogma han respetado este último mandamiento). Actualmente, los directores más renombrados del movimiento Dogma siguen rodando películas (por ejemplo, las mencionadas "Manderlay" de von Trier y "En tu manos" de Olesen), pero casi ninguno mantiene la pureza de los principios de Dogma, un invento genial que ha dejado una profunda huella en el cine de finales de la década de los noventa.
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