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Lucrecia Martel
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La directora argentina Lucrecia Martel, presente en competición oficial en el Festival de Cannes con "La mujer sin cabeza", afirmó hoy que pensaba haber hecho con esta película una historia "más fácil de seguir" que sus trabajos anteriores pero que se ha dado cuenta de que no es así.
En una entrevista con Efe, una muy sincera Martel se lamentó de la cantidad de interrogantes que ha suscitado su película. Es la historia de Verónica (María Onetto), una mujer de clase media alta que atropella a alguien en una carretera secundaria y decide huir sin comprobar qué ha pasado. A partir de ahí entra en una especie de aislamiento emocional que le impide reaccionar. En opinión de Martel es "la más abierta y clara de las películas que he hecho", o al menos eso pensaba la directora, que cuando la estaba preparando estaba convencida de que "sería más accesible para el público". "Pero me doy cuenta de que no", agregó. Puso como ejemplo la idea de algunos espectadores que la han visto de que la historia salía de un sueño, cuando no es así. Al respecto, contó que un sueño que ha tenido en varias ocasiones es el de sospechar que pudo haber matado a alguien. "Pero no siento que haya podido hacer una película sobre eso". La directora de " La ciénaga" y " La niña santa" reconoció que nunca ha hecho películas fáciles, pero creía que con "La mujer sin cabeza" cambiaba de algún modo esa trayectoria. "Pensaba que esta película me permitiría hacer más dinero" por lo que para ella fue "una sorpresa" lo que pasó en Cannes, en referencia a la fría acogida del público pero sobre todo a la falta de entendimiento de la historia. Oculta tras unas gafas de sol y con una mezcla de timidez y seguridad, Martel explicó que cuando estructuró la historia lo hizo de forma muy concreta: "una mujer tiene un accidente; sospecha que ha matado a alguien y la reacción de clase". El problema podría estar en que "es la más argentina" de sus películas. Y esos matices argentinos están porque para ella "hacer cine es la forma de participar en la vida política y social" de su país, por lo que piensa que hay muchos elementos en el filme que son más fáciles de entender para la gente que haya vivido en Argentina. La película contiene una clara denuncia social, por el ocultamiento de los hechos que realiza la familia de la protagonista. Es evidente, explicó Martel, que "si pertenecés a una clase social con amigos abogados, gente del Gobierno, si vivís en una clase social alta, tienes contactos", como ocurre a la protagonista, "es más fácil escapar para esa mujer que para otras". La historia central de la película es la de Verónica, pero también muestra pequeñas narraciones de personajes secundarios, apenas intuidos, la mayoría de la familia de la protagonista. La familia es un elemento importante para Martel, por su concepto, por el hecho de que "la sociedad que surge del modelo de familia actual no es muy buena". "En nuestros países la corrupción tiene mucho que ver con la idea de la familia", que consideró que debería estar más basada en la felicidad, en los afectos, que en los vínculos. Por su parte, la actriz que interpreta a Verónica, María Onetto, explicó que creó su personaje a través de conversaciones con la directora, que le permitieron percibir lo que ella buscaba con la película, "una situación minimal del personaje, que estalla sólo en algún momento". Lo difícil estuvo en que es un personaje muy de silencios, con pocas líneas de diálogo y la actriz trató de realizar esa composición pero sin mostrarse "hierática y monótona". Además, agregó, "no sabía como ahora sé que yo iba a estar presente" en todos los planos, que "todo el recorrido emocional de la película iba a pasar por mí". Onetto defendió el cine de Lucrecia Martel, que va en contra de la idea costumbrista que suele haber en el cine. Y en su estructura naturalista "emociona, pero no lo hace de manera convencional". En su opinión, "las artes deben distanciarse de lo real. Para lo real ya tienen lo real". Por ello, considera que en los nuevos directores lo que hay que percibir es si en ellos "hay un autor presente, ver cómo una persona mira un mundo y si tiene algo que decir". Alicia García de Francisco Cannes (EFE).
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