16/09/2009
"En el cine me como muchos dramones. Ya tengo bastantes como para hacerlos también en el teatro y salir triste de la función. Soy mucho más feliz haciendo comedia", dice Maribel Verdú, que está enamorada de ´Un Dios salvaje´, función de la que disfruta hace más de un año junto a sus compañeros y grandes amigos Aitana Sánchez Gijón, Antonio Molero y Pere Ponce.
En el mismo teatro madrileño en el que en agosto del año pasado empezó a ensayar esta comedia con la que ahora regresa a Madrid, la Verdú se prepara para la cita que tiene en el Festival de San Sebastián el próximo sábado, día en el que recogerá el Premio Nacional de Cine 2009.
Todavía no ha decidido que llevará, va a probarse varios diseños, pero sí ha escrito las palabras que pronunciará. "Como el acto es mucho más formal que cuando recibí la Medalla de la Academia de Cine, he escrito medio folio dando las gracias. La verdad es que este premio es la caña, el colofón, el más potente que te pueden dar", confiesa.
Puro nervio, la madrileña repite que nunca pensé que podía ser destinataria de este galardón. "Todavía me sorprende e impresiona, soy una mujer normal, que trabaja. No es lo mismo que cuando te dan un Goya, un trofeo al que sí tienes opciones porque haces películas, pero éste.... Además, tiene dotación económica -30.000 euros-. Por este premio me cuidaré mucho de hacer proyectos alimenticios, claro siempre que pueda permitírmelo porque vivo de mi profesión y si tengo que comer...", dice.
Una serie de televisión histórica, varios "dramones" en España y una comedia en Argentina llenan su cajón de proyectos. "Las películas están pendientes de encontrar financiación", avisa la actriz española que ha trabajado con Coppola en ´Tetro´ y que quiere seguir jugando con Aitana, Molero y Ponce, con los que le gustaría funcionar como una saga y con los que, por el momento, fantasea con montar una compañía de teatro estable y una productora.
Y es que Verdú está disfrutando como nunca de ´Un Dios salvaje´, pieza que el 24 de septiembre regresa al madrileño Teatro Alcázar, local del que se despedirá el 22 de noviembre. Luego, seguirán recorriendo España hasta marzo. "Todavía no hay fecha cerrada, pero, a pesar nuestro, tendremos que acabar. Nosotros nunca hablamos de la última, sino de la penúltima porque lo pasamos tan bien juntos y la obra funciona tan bien y tiene críticas impecables", expresa.
Fidelidad ¿Las razones?, pues según la actriz la química entre los cuatro protagonistas de la pieza de
Yasmina Reza, un público entregadísimo y un texto escrito para actores. Por eso, esta comedia sólo es el principio porque el cuarteto quiere repetir. "Pero no es fácil encontrar cuatro personajes tan equilibrados y con enjundia, y en una comedia con algo detrás", expone Verdú, que sí tiene claro que el reencuentro no será con la adaptación cinematográfica de esta obra "por un tema de derechos".
La actriz se teme lo peor. Recuerda lo mal que lo pasó cuando bajó del escenario con ´Por amor al arte´. Y esta vez puede ser peor. "No se paga con nada el levantarte con ganas de ir a trabajar. `Estoy tan motivada! Los cuatro estamos obsesionados con volver a trabajar juntos", subraya.
Con su ángel de la guarda al lado, el productor teatral
Pedro Larrañaga, su esposo, "que nos cuida y mima", Maribel Verdú cree que el cine español "no goza de tanto cariño como el teatro. La gente va a ver antes una obra que un filme español. Y los que te ven una vez sobre las tablas, van a verte siempre que hagas una obra porque es un público más fiel", asegura esta veterana de nuestra cinematografía que sólo tiene 38 años.
COLPISA, Ch. L. Monjas.