11/02/2007
La cartelera de la India se abre a películas que abordan temas polémicos como el terrorismo, la intolerancia religiosa o la discriminación, algunos tras años de espera como la candidata al Oscar "Water", lo que demuestra que el cine indio es mucho más que Bollywood.
Ni todas las películas indias son de Bollywood, ni todas las de Bollywood son fantasías empalagosas de tres horas con bailes y música, o al menos eso parecen demostrar las últimas producciones de algunos directores indios cuya calidad y temática atraen cada vez a más público.
"Water" (agua), de la directora indo-canadiense
Deepa Mehta, que competirá en los Oscar de Hollywood como mejor filme extranjero por Canadá, completa una trilogía que inició "Earth" (tierra), la historia de la separación de Pakistán y la India en 1947 a través de los ojos de una niña, y continuó "Fire" (fuego), el romance de dos amantes lesbianas.
En 2000, extremistas hindúes impidieron a Mehta completar el rodaje de "Water" en Benarés, donde está ambientado, por lo que la directora tuvo que abandonar el proyecto y completarlo cuatro años después en Sri Lanka. La película, que narra el drama de las exclusión de las viudas hindúes, será estrenada finalmente en la India en unas semanas, aunque sólo en una veintena de ciudades, según su distribuidor, Sanjay Bhutiani, que asegura que firmó el contrato meses antes de la candidatura al Oscar. Y más de dos años después de lo previsto, la obra "Black
Friday" (viernes negro), basada en un libro que relata los atentados que sacudieron Bombay en 1993 y en los que perdieron la vida 257 personas y más de 700 resultaron heridas, se estrenó esta semana en todo el país.
Ganador del Leopardo de Oro del festival de cine de Lucarno (Suiza), este docudrama muestra con imágenes de gran crudeza unos atentados que siguen de actualidad, pues el juicio todavía sigue abierto, con 100 condenas vistas para sentencia. Uno de los acusados, finalmente absuelto del cargo de terrorismo aunque condenado por tenencia ilegal de armas, fue precisamente una estrella de Bollywood, Sanjay Dutt.
La Justicia india ha concluido que los responsables de la matanza fueron las mafias musulmanas, que la planearon en venganza por la muerte de 3.000 musulmanes en enfrentamientos con hindúes que siguieron a la demolición de una mezquita en 1992. El mismo tema de fondo, la intolerancia entre extremistas hindúes y musulmanes, da argumento a "Parzania", que revive los disturbios que azotaron el estado indio de Gujarat hace cinco años, y en los que murieron unas 2.000 personas, desde la perspectiva ajena de una familia de religión parsi. Dura crítica a las autoridades de Gujarat, el filme ha levantado un revuelo en la sociedad india, muy sensible a los problemas de integración religiosa y los ataques a las minorías, pero también se ha colocado entre las cinco más taquilleras del momento.
La película, sin embargo, no ha podido estrenarse en Gujarat, donde esta semana los propietarios de las salas rechazaron proyectarlo por temor a más disturbios, pese a que habían recibido ofertas de protección policial, según el director de la cinta, Rahul Dholakia. Esta tendencia de los directores indios a ocuparse de temas difíciles y alejados de las corrientes más comerciales y populares continuará con el anunciado rodaje de una película basada en el libro "Maximum City". Su autor, Suketu Mehta, que consiguió ser finalista del Premio Pulitzer con esta obra, hace en ella una semblanza de Bombay, ciudad que con una población parecida a la de Australia es la capital de la economía y el cine de la India y un escaparate de lo mejor y lo peor de este país. Si hasta ahora nadie dudaba de la capacidad de Bollywood para crear mundos enteros de fantasía, algunos directores indios también se destacan por la valentía de arrojar una mirada crítica sobre su sociedad y abordar temas incómodos con un cine de calidad.
Miguel Ángel Gayo, Nueva Delhi