03/04/2007
El actor acompaña a Paz vega en su segunda aventura norteamericana, ´Dame 10 razones´.
"Todos los actores tenemos limitaciones. Muchos me dicen que puedo hacer todo tipo de papeles, y no es verdad. Lo que pasa es que sólo escojo los roles que puedo defender bien".
Morgan Freeman dio toda una lección de interpretación en la visita que hizo en nuestro país para presentar la comedia ´Dame 10 razones´, la segunda incursión en la industria norteamericana de
Paz Vega, de la que el oscarizado intérprete es "un gran amigo y admirador". Alto, elegante, educado...Se comprende porque es una de las grandes presencias del cine norteamericano cuando se tiene delante a Morgan Freeman, que parece tener un pacto con el diablo porque nadie diría que en junio celebrará su 70 cumpleaños.
Sin hacer diferencias entre una superproducción y una película independiente "porque en ambos trabajos tienes que aprenderte el texto y decirlo. Además, yo no me preparo los personajes", el actor de ´Paseando a Miss Daisy´, ´Seven´, ´Cadena perpetua´ y ´Sin perdón´ asegura que en estos momentos su prioridad es "la calidad artística" de los proyectos en los que se implica. "No voy a decir que el dinero no es importante porque lo es -continúa-, pero en estos momentos tengo dos maneras de enfocar mi carrera: aceptar un filme porque pagan mucho dinero y te da igual lo que salga, o hacer pequeñas joyas con las que no ganas tanto pero quieres hacerlas porque te apetecen los compañeros y el director, que es importantísimo", declara este profesional de carrera inusual y tardía -se pasó 20 años subido a los escenarios antes de debutar en la gran pantalla con ´El prestamista´-.
El hombre en que confió el gran
Clint Eastwood para ´Sin perdón´ y ´Million Dollar Baby´, interpretación que le valió el Oscar al mejor actor de reparto, repite que este premio no significa nada, "sólo es un punto al final de una frase", apostilla Freeman, que también ha hecho sus pinitos como director y productor. "Soy un intérprete, no una estrella, porque una celebridad no puede pasar desapercibida, ni siquiera puede esconderse en la pantalla. Tengo intereses muy amplios en la actuación, no me importa ser el chico malo, pero tengo que comprender el personaje que hago porque la audiencia nota cuando estás en contra. Yo nunca me metería en la piel de un racista", declara el que en fotogramas ha sido dos veces Dios y también el presidente de los Estados Unidos.
De Internet a Obama
Sin magnificar el cine independiente, Freeman, que sospecha de los guionistas que quieren dirigir y avisa de que un reparto "inadecuado, no malo, puede estropear una buena historia", acaba de hacer con
Jack Nicholson ´The Bucket List´, la historia de dos enfermos terminales que se lanzan a la carretera "para hacer todo lo que siempre han querido", y el próximo mes empieza en Praga ´Wanted´. En su mesa hay, además, varios proyectos. "Ahora los jóvenes tienen más oportunidades que en los setenta, cuando sólo había unos pocos estudios, mientras que en estos momentos hay cientos de compañías haciendo películas, lo que se traduce en más trabajo para actores, directores, técnicos... Se está produciendo un gran cambio en la distribución de películas por Internet. La tecnología permite y es el momento adecuado para ver, de manera legal y respetando los derechos de los artistas, filmes en la red", advierte el también copropietario de una empresa especializada en la gestión de los derechos digitales, ClickStar.
Padre de cuatro hijos de tres mujeres diferentes y abuelo de una decena de nietos, Freeman desvela que su vida es muy sencilla, que en la pequeña ciudad en la que reside, Charleston, "hago la compra, voy al tinte...", y que lo que peor lleva es "el poco caso que los Gobiernos hacen al calentamiento global, y las guerras, que no ayudan a resolver ningún problema", añade el actor y partidario del aspirante a la candidatura demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, Barack Obama.