04/07/2007
El francés Eric-Emmanuel Schmitt, hasta ahora conocido por ser el autor de "best-sellers" como "El señor Ibrahim y las flores del Corán", debuta como director de cine con "Odette, una comedia sobre la felicidad", un tributo a las heroínas de barrio frente al esnobismo.
La cinta "reivindica el optimismo" por lo que el autor ha utilizado elementos del realismo mágico, ya que, según él mismo explicó durante la presentación de la película, su protagonista "necesitaba un mundo ´disney´, con música de Josephine Baker, baile y mucha imaginación".
El filme de Schmitt narra la historia de
Odette, interpretada por
Catherine Frot, una
dependienta de la sección de cosméticos de unos grandes almacenes, viuda y con poco dinero que, a pesar de todo, es feliz, sobre todo gracias a las novelas de su escritor favorito,
Balthazar Balsan y a su "falta de pretensiones".
Por su parte, Balthazar Balsan -Albert Dupontel- es un escritor afamado, perteneciente al círculo de intelectuales de París, con mucho dinero pero que intenta suicidarse después de enterarse de la relación amorosa de su mujer con su editor. Después de leer una emotiva carta que le envió Odette, Balthazar acudirá a la casa de su admiradora "para encontrar el amor espontáneo y no el reconocimiento intelectual", según explicó el director. Eric-Emmanuel Schmitt confesó que el personaje de Odette está basado en una mujer alemana que acudió a una de sus firmas de libros que "tartamudeaba y sudaba" y que, ante la imposibilidad de articular palabra, le entregó un sobre.
"Además, aquella mujer venía excesivamente arreglada", siguió explicando Schmitt, que añadió que en aquel momento sintió vergüenza "de tener ese tipo de lectora" porque en aquella época el escritor era "bastante ´snob´". Sin embargo, aquel día, ya en el hotel, Schmitt decidió abrir el sobre, que contenía "un peluche con forma de corazón y el papel en el que había escrito era perfumado y tenía angelitos dibujados", pero, aún así, leyó la carta de su admiradora y descubrió que su contenido era "formidable y muy profundo", de modo que se sintió "ridículo" por haber juzgado a aquella mujer simplemente por su aspecto.
Aquella noche
Schmitt envió una carta a su admiradora y hace un mes le hizo llegar la versión en alemán del libro de la película -que escribió tras finalizar el rodaje-, aunque ésta aún no le ha respondido. A pesar de que esta película poco tiene que ver con el cine tradicional francés, "más culto", el director defendió su obra por su sencillez y porque, como reivindicó, "
se puede leer a Kant y ser fan de Walt Disney".