09/01/2007
Daniel Monzón se lanza, en "La caja Kovak", a una producción de gran presupuesto, rodada en inglés y con un reparto encabezado por Timothy Hutton, en un thriller cuya trama, centrada en la manipulación humana, entra de lleno en una ciencia ficción que podría ajustarse a la realidad de un futuro próximo.
Para "La caja Kovak, su tercer largometraje, Daniel Monzón tuvo claro desde un principio que para este filme de misterio, "debía manejar los códigos del cine de género, más próximos al mundo anglosajón que al español, aunque sin perder la identidad hispana", apunta el cineasta, quien presentó su filme, que se estrenará el viernes en 180 pantallas.
Monzón estuvo acompañado de parte del reparto, pero no así de Timohy Hutton quien, debido a un cambio de fechas en el filme que rueda actualmente, no pudo acudir a la presentación de esta película cuyo presupuesto que rondó los seis millones de euros, y que ha sido vendida a casi todo el mundo.
El cineasta centró la acción en Mallorca y completó la pareja protagonista con
Lucía Jiménez, en un reparto donde también participa el actor irlandés
David Kelly o el español
Gary Piquer. La idea de "La caja Kovak" surgió en Monzón al igual que en otras ocasiones, según dice, como "un virus que fue creciendo a modo de tumor hasta llegar a la catarsis de hacer la película". Y su origen se sitúa en pleno rodaje de su anterior filme, "El robo más grande jamás contado", cuando vio en televisión las imágenes de los atentados contra las Torres Gemelas. "Al principio pensé que era la promoción de una película. Luego dudé y veía esas imágenes como un guión escrito para generar un gran espectáculo que cambiase el mundo", señala Monzón, quien ha contado con la colaboración de Jorge Guerricaechevarría, para elaborar esta trama llena de vericuetos, que arranca cuando un escritor de best sellers de misterio llega a Mallorca para dar una conferencia. De pronto sufrirá en carne propia un hecho oscuro e inquietante, el aparente suicidio de su esposa, al que seguirán otros similares, con una característica común: Una canción, que tiene el mismo título que su primera novela, impulsa a las víctimas, de forma inconsciente, a acabar con sus vidas. Así conoce a una de esas víctimas que ha logrado salir con vida, encarnada por Lucía Jiménez- y juntos se moverán por un laberinto lleno de vericuetos, que parece no tener fin, buscando el fondo del misterio.
"La caja Kovak" aborda la manipulación de los seres humanos. Algo que, si bien pertenece al campo de la ciencia ficción, Daniel Monzón no ve tan lejano: "En el mundo de hoy -dice- la manipulación se realiza a través de ficciones aparentemente reales, como los noticiarios, la prensa... Ya no se puede distinguir entre ficción y realidad, pues están mezcladas".
Monzón, quien debutó en 1999, con "El corazón del guerrero", un filme de aventuras, para luego pasar a la comedia, con "El robo más grande jamás contado", llega ahora al thriller rindiendo homenaje al género clásico y a Hitchock en particular. "No hay un homenaje explícito, pero cualquiera que haga cine de suspense tiene en el aire las enseñanzas del maestro. Hay reglas suyas que sí he seguido en ´La caja Kovak´, como la de que cuanto más malo sea el villano, mejor será el resultado".
Así, Monzón deja en manos del veterano David Kelly, un hombre curtido en cine y teatro y más conocido por sus dotes cómicas, el papel de "un ser maligno y complejo, lúcido, de inteligencia extrema y que dice grandes verdades. Es un caballero, un abuelito que provoca ternura, explica el realizador, quien ha contado con el director de casting de la trilogía de "
El Señor de los Anillos" o "
King Kong". El hecho de que el protagonista sea escritor es una forma de hablar del proceso de creación, pero, en este caso, cuenta el cineasta, "se trata de alguien a quien le conceden el mejor regalo, escribir su gran obra. Pero, tras ese gran sueño, se esconde la peor de las pesadillas".
Monzón, que fue guionista y crítico de cine antes de meterse en la dirección, entiende el cine como entretenimiento: "Hay que contar las cosas de la forma más apetecible, vistosa y divertida, pero desde la inteligencia", apunta el director, quien explica que Hutton aceptó, cuenta, "diciéndome que mientras todos los guiones de misterio que le ofrecían en Estados Unidos eran predecibles desde las primeras páginas, el mío no".
Mercedes Cerviño, Madrid