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Roberto Benigni ha enmarcado en la guerra de Irak su nueva película, "El tigre y la nieve", una cinta "más romántica" aún que " La vida es bella", con la que conquistó al público mundial, y en la que este cómico italiano quiere mostrar que "el amor es la fuerza más revolucionaria". Roberto Benigni ha escrito, dirigido y protagonizado -junto a su mujer, la actriz Nicoletta Braschi- esta película que llegará a las pantallas españolas el próximo 7 de julio para ofrecer la historia de Attilio, un poeta loco, despistado, torpe y soñador obsesionado con conquistar a la mujer a la que ama, hasta el punto de que viaja a Irak en marzo del 2003, al inicio de la guerra, para salvar su vida. La comedia y la tragedia vuelven a unirse en esta película de la mano de este peculiar cómico italiano que, hoy, en su visita a España para promocionar su nuevo trabajo, apuntaba que ha necesitado ser " valiente" para afrontar un tema tan presente como el de aquel conflicto a través de una ficción, una "fábula" que "no es ideológica, no va a la cabeza. Va al corazón, porque cuando algo entra en el corazón, no puede salir de él". Roberto Benigni, que conquistó en 1999 el Oscar al mejor actor y a la mejor película extranjera con "La vida es bella" y cuya última película, "Pinocchio" recibió malas críticas y ni siquiera fue estrenada en España, asegura que con esta nueva cinta no ha pretendido imitar la fórmula de la primera, que le dio el éxito mundial, aunque ambas tengan en común "mi estilo". "Hablar de la guerra de Irak fue una necesidad, cuando empezó todos hablábamos de ella, no podíamos pensar en otra cosa y yo elegí ese escenario porque creo que para superar los horrores hay que mirarlos a la cara", cuenta. Roberto Benigni dice que está enamorado de su personaje, "un hombre vivo, enamorado y libre, presa de la pasión, que demuestra que el amor es la fuerza más revolucionaria. Un poeta que hace de su vida una poesía", pero afirma que no se ve reflejado en él: "lo he creado porque me gustaría ser como él, pero no soy yo, eso es como si alguien confunde a Woody Allen con sus personajes". Rodada en Italia y en Túnez, donde se han realizado las escenas de la película que transcurren en Irak -desde bombardeos a escenas en hospitales, controles militares o centros de detención-, "El tigre y la nieve" quiere subrayar "cómo cuando se salva una vida, se salva el mundo, igual que cuando uno muere morimos todos", explica este actor. No en vano su personaje hace lo imposible y más para que su amada (Nicoletta Braschi -esposa de Benigni y actriz de la mayoría de sus películas) salga del coma en el que ha caído en un bombardeo en Bagdad, ciudad a la que se había trasladado para escribir la biografía de un poeta iraquí. El cantante y compositor Tom Waits, con el que Benigni coincidió en, por ejemplo, " Bajo el peso de la ley", de Jim Jarmush, aparece en algunas secuencias de la película cantando un tema compuesto especialmente para la película -"You can never hold back the spring" "no puedes reprimir la primavera"-, una frase que, como dice Nicholetta Braschi, da idea de que esta fábula "es un grito con un hilo de voz". Ella señala que Benigni ha hecho esta película, cuyo presupuesto ha rondado los treinta millones de euros, porque el tema que exploraba en "La vida es bella" era "una fuente que todavía se tenía que agotar". "Esta película es un paso adelante, seguramente más maduro, pero forma parte del mismo periodo de aquella cinta", añade. Reacia a hablar de su vida privada, la actriz, que el próximo mes de enero inicia en Italia una gira con la obra de teatro "El método Gronholm", de Jordi Galcerán, explica que Roberto Benigni es un realizador que se mueve "por la urgencia de contar una historia, como un cuentacuentos". Isabel Laguna (Madrid)
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