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Ricardo Darín
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El actor argentino está a punto de terminar su primera película como realizador, ´La señal´, historia de cine negro que preparó con el desaparecido Eduardo Mignona.
Ricardo Darín se enamoró del cine por compatriotas como Juan José Campanella y los recientemente desaparecidos Fabián Bielinsky y Eduardo Mignogna, directores que le contagiaron su pasión por el celuloide. Icono del cine argentino, el actor está a punto de terminar el que será su estreno como director, ´La señal´. En un principio, sólo iba a protagonizar este proyecto que empezó a preparar con su buen amigo Eduardo Mignona, pero la muerte del narrador argentino en octubre del año pasado le llevó a ponerse también detrás de la cámara para contar esta historia de cine negro ambientada en el año en el que Eva Perón agonizaba. No le resultó fácil enfrentarse a ese doble desafío, una experiencia "rarísima", según sus palabras, que, no obstante, tiene intención de repetir porque la doble tarea de actor-director le ha resultado "muy agradable". Eso sí, el malabarismo de ser director y protagonista, aunque se puede hacer, confiesa que no es "muy recomendable". Darín tiene muy presente a Eduardo Mignona, a cuyas órdenes hizo ´El faro´ y ´La fuga´, y para quien tiene emotivas palabras durante su encuentro con un grupo de periodistas en el lugar en el que está mezclando ´La señal´. Emocionado, cansado y sin ocultar unas profundas ojeras, el protagonista de ´El hijo de la novia´ tampoco olvida a los que han sido sus compañeros de viaje en esta aventura: el realizador Martín Hodara, "que ha hecho que el paso a director sea amable, sin traumatismo"; y su partenaire en la cinta, Diego Peretti, "que me ha acompañado hasta el final", asegura. Y es que, en los planes inmediatos de Darín no entraba ejercer de director, pero las circunstancias le han llevado a firmar esta comedia policial negra ambientada en el invierno de 1952, en los meses previos a la muerte de Eva Perón, protagonizada por dos detectives de poca monta, Pibe -Darín- y Santana -Peretti-, dos socios y amigos separados por la política porque mientras que el primero es antiperonista, el segundo es peronista. Amor, humor y crítica El primer guión de ´La señal´ se basaba en la novela homónima de Mignona, pero ese libreto inicial era muy distinto a lo que el público verá en las salas. "En la película, el caso policial cobra mayor protagonismo, lo que hace que todo sea más negro y oscuro. Cine de género sin efectos especiales ni plagado de tiros y bombas, pero si hay acción y persecuciones. También hay una historia de amor, una mujer muy guapa, humor ácido, crítica y mucha noche", desvela. Consciente de que la mayoría de las referencias que el público tiene del cine negro son norteamericanas, Darín apostilla que esta historia de ficción anclada en una época "que no lo era", está a mucha distancia de los retratos sobre la Argentina que sobrevive con los que ha triunfado como actor. "En esta profesión, cada paso que das es un riesgo. La premisa de Eduardo y mía para ´La señal´ fue la de vamos a hacer una de esas películas que hace mucho que no vemos en nuestro cine. Creo que Eduardo hubiera sido más prudente, yo en cambio me he extralimitado", reconoce. El próximo 13 de septiembre conocerá la respuesta de sus compatriotas ante lo que él no considera una ópera prima "porque no he hecho cargo de todo el lote. He tenido a mi lado a Martín y a Diego Peretti en esta historia con la que queremos sorprender continuamente", declara Darín, que se someterá al veredicto del público español en octubre y noviembre porque, aunque no lo confirmó, esta coproducción podría ir al Festival de Valladolid, certamen por el que tiene especial cariño. Buen conocedor de los vicios del actor "y ahora también de los de los técnicos", Darín, 50 años, triunfa dentro y fuera de su país, tanto en cine como en teatro. Pero su situación de "privilegiado" no le impide estar preparado para afrontar momentos de sombras si éstos se producen. Con un hijo, Ricardo, de 18 años, que quiere seguir sus pasos, decisión que él califica de " traición", este actor-director a quien las cervicales le han dado este año muchos problemas, cree que ha sido "un buen cineasta". Al menos, así lo ha sentido él y se lo han hecho saber. "Los actores necesitamos ser dirigidos. Luego, de la química que tengas con el director depende que el resultado de su trabajo sea mejor o peor. Como Campanela, Eduardo y Fabián disfrutan con los actores, pues sacan lo mejor de ellos. Pero también he tenido experiencias con cineastas más técnicos", declara este intérprete que debutó en nuestra cinematografía con ´La lengua de las mariposas´.
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