23/10/2007
´Lions for lambs´, con un duelo memorable de Tom Cruise y Meryl Streep, penetra en los dilemas de EE UU tras el 11-S. La Fiesta del Cine de Roma, el variopinto festival de la capital italiana, lució este martes otra de sus contadas pero efectivas bazas, el estreno de la nueva película de Robert Redford. Él y Tom Cruise, intérpretes y productores, fueron la atracción del día. ´Lions for lambs´ (Leones para corderos) es un filme cañero, potente por su calado y a la vez meticuloso en sus matices que analiza, con plena actualidad, los dilemas que vive EE UU sobre las guerras abiertas en Irak y Afganistán.
Es otra carga de profundidad contra la Casa Blanca tras ´Rendition´, el impactante filme de
Gavin Hood sobre los vuelos de la CIA visto en el festival. ´Rendition´, con Jake Gyllenhall y
Reese Whiterspoon, ilustra sin ahorrar un solo detalle la historia de uno de los secuestros ilegales de la CIA, con crueles escenas de torturas y alusiones a Abu Graib. Los servicios secretos de EE UU aparecen reflejados desde la falta de escrúpulos de un dirigente, maléfica Meryl Streep, a un agente de tercera fila que se rebela contra estas prácticas. Es un puñetazo en el estómago, muy directo para un filme de Hollywood.
Pero la buena es la de Redford, que se muestra audaz e incisivo con un esquema muy simple: tres historias, dos de ellas densas conversaciones entre personajes muy bien trazados que tienen como fondo la guerra. La tercera pieza es la guerra misma, que transcurre mientras hablan. La película ya valdría la pena sólo por un tercio de su metraje, la charla que entablan un joven senador en ascenso y una periodista veterana, interpretados magistralmente por Tom Cruise y Meryl Streep. Poder y prensa se cogen la medida en un despacho y se oyen cosas sorprendentemente claras de lo que ha pasado desde el 11-S, con reparto de leña para todos. Es uno de los más intensos, complejos y sinuosos diálogos políticos puestos en una pantalla en los últimos años.
Redford no tiene miedo de encerrar la película en dos habitaciones, y basarla en conversaciones llenas de matices y razonamientos. El meollo de la película es el intercambio de ideas y la esgrima verbal, algo nada habitual. El propio Redford centra la segunda pieza, un encuentro entre un profesor universitario y un alumno brillante pero desganado. También aquí hay mucha sustancia, sobre todo en lo que se refiere a la apatía de la juventud ante la política, y se siente que son capturadas ideas que están ahora mismo en el aire.
Por último, Redford utiliza la tercera historia para dar al relato un poco de acción con escenas de guerra. Es la parte más peliculera y que transmite menos autenticidad, el flanco débil del conjunto, pero por algún lado tenía que salir la épica guerrera. Los medios y la política siempre han interesado a Redford, que dirigió ´Quiz show´ y ha protagonizado filmes como ´Todos los hombres del presidente´, ´El candidato´ o ´Los tres días del cóndor´. Este martes explicó que su despertar político fue en Florencia, donde estudió arte y sus compañeros le hacían preguntas que no sabía responder. «En mi país se hacen muchas películas de acción, pero pocas que hagan reflexionar», comentó en la rueda de prensa. Se mostró especialmente preocupado por los jóvenes: «Me da miedo cuando les oigo decir que todo es un asco y se refugian en sus vidas privadas».
Íñigo Domínguez, corresponsal