09/10/2007
Saltar con éxito de chica todoterreno televisiva a actriz dramática con "Mar adentro", luego al teatro y ahora llevar el peso absoluto de "El orfanato", filme revelación del año, muestra la valentía de Belén Rueda, quien dice que en sus elecciones funciona "primero el instinto y, luego llega la razón".
"No soy valiente, pero lo cierto es que si me gusta algo digo ¡sí, lo hago!, y al rato pienso: ¿Pero qué hago Dios mío?. Siempre actúa el mismo mecanismo: primero el instinto y luego la razón; pero, por suerte, tengo amigos que me ayudan a pararme", confiesa.
"El orfanato", que supone el debut no sólo de su director, Juan Antonio Bayona, el guionista, Sergio G. Sánchez y de gran parte del equipo, iba a ser una pequeña producción. Hasta que Guillermo del Toro, amigo de Bayona, decidió producirla y presentarla, es decir, que su nombre figure al lado del título. En Cannes fue la sorpresa. Y ahora, se estrena este jueves, tras ser elegida para representar a España en los Oscar.
La crítica internacional ha destacado la labor de Belén en esta película que va mucho más allá de un filme de terror pues: "no da la sensación de una película de género -cuenta-, sino que usa esos elementos con una carga emocional profunda para seguir con plena coherencia a sus personajes". Así, "El orfanato" ofrece una doble lectura: una primera parte cargada de ingredientes propios del género; y una segunda en la que éstos sirven para meterse en la mente de la protagonista y entender su camino hacia la obsesión pura. La trama gira sobre la lucha de
Laura por recuperar a su hijo perdido. Una terrible coincidencia con la vida de Belén, quien se enfrentó a la pérdida de una hija. "Toda experiencia en la vida juega a tu favor en la interpretación, te ayuda- explica Belén Rueda-. Pero, en un momento dado, debes separarlo al tener algo en común contigo", señala la actriz. Entonces, añade, la solución pasa por ponerse en contacto con aquellos que hayan vivido esas experiencias reales. Y en su caso, fue con la Asociación de Desaparecidos de España, quienes "fueron muy generosas contándonos su dolor y reviviéndolo".
Tampoco le asustó llevar el peso de la película y someterse a un gran número de primeros planos, el punto más difícil para un actor, donde Belén logra desvelar todo un caudal emocional. "Fue algo muy positivo. Me permitió seguir el hilo conductor de Laura, mostrar lo que pasa por su mente en cada momento y así entender permanentemente su evolución, explica Belén, quien considera "un regalo" haber tenido la oportunidad de saltar por un "carrusel de matices". "Era -confiesa- algo que necesitaba como actriz y fue como una limpieza emocional". Se metió en el rodaje hasta el punto de que tuvo "la sensación de no romper, de no separarme de la rueda" hasta el final. "Y eso ayuda, porque el personaje es muy obsesivo y yo lo tomé así", explica la actriz quien, habitualmente, al llegar a su casa, cierra la puerta y con ella su vida profesional. Pero, al rodar fuera, no podía.
Cuando en 2004
Alejandro Amenábar anunció que Belén Rueda formaría parte del reparto de "Mar adentro" hubo en el cine español una mueca generalizada. Los escrúpulos de la profesión salieron a flote. "A mí me dejaron traspasar esa barrera por respeto a Amenábar, pero sigo oyendo entre directores y profesores el viejo discurso del encasillamiento. Cuando, en TV, si tienes que desarrollar un personaje durante años, debes aprender a darle matices diversos para mantener su credibilidad. Y eso enseña mucho", explica. Dueña de una naturalidad rompedora, Belén Rueda tiene claro, en cambio, que "ser natural es algo que se tiene que aprender, que no sale solo. Cuando un personaje es creíble no lo es por ser natural, sino por ser de verdad", concluye.
Mercedes Cerviño
VER RUEDA DE PRENSA EN MADRID DE "EL ORFANATO"