25/10/2007
"Saw" estrena este viernes el cuarto episodio de una saga que cumple su tradición anual desde 2004 y una vez más acude a las carteleras de EEUU pocos días antes de la celebración de Halloween. La película plasma las torturas y asesinatos que una mente enferma planea como un juego mortal entre sus víctimas, a las que ofrece una pequeña vía para su salvación, que en la mayoría de los casos resulta inviable o, al menos, terriblemente dolorosa.
El reto de los productores de la cinta es mantener el atractivo de la historia sin el protagonismo de Jigsaw, nombre por el que se conoce al macabro cerebro que se esconde tras los asesinatos, y que muere en la tercera entrega. "Nuestro reto era saber cómo hacer que la historia siguiera adelante con la presencia de Tobin Bell tras matar a Jigsaw", dijo en la presentación del filme el productor Mark Burg. Bell es el actor que encarna a Jigsaw, cuyo pasado adquirirá gran relevancia en la nueva película. "Seguimos haciendo estas obras porque se nos siguen ocurriendo ideas originales", aseguró.
Las tres cintas estrenadas hasta el momento generaron unos beneficios millonarios para esa productora. "Saw", la cinta original, dirigida por James Wan, costó apenas un millón de dólares (unos 700.000 euros) y obtuvo más de 100 (unos 70 millones de euros) en la taquilla. Las dos siguientes, realizadas por Darren Lynn Bousman, director también de la cuarta parte, aumentaron los dividendos. La financiación de la segunda parte llegó hasta los cuatro millones de dólares (unos 2,8 millones de euros), pero la recaudación rondó los 150 millones (unos 104 millones de euros). La última parte ha sido la más exitosa hasta el momento, ya que Lionsgate invirtió 10 millones de dólares (unos 7 millones de euros) en ella y recogió 164 (unos 114 millones de euros) a cambio.