31/10/2009
El cineasta italiano, presidente del Jurado Internacional del 54 Festival de Valladolid, Ettore Scola, ha reconocido hoy que "no sería fácil hacer una comedia sobre la actual situación de Italia", aunque ha señalado que toda buena película tiene que tener "algo de tragedia y comedia" para ser completa.
En un encuentro informativo con los periodistas, Scola ha asegurado que no cree que el cine pueda cambiar la realidad, aunque considera que tiene la tarea de contar lo que pasa, para que el público lo entienda mejor, "especialmente el más joven", y surja un espíritu crítico.
En este sentido, ha explicado que es mucho más maleable la televisión que el cine, más si se es el dueño de todas las televisiones, en alusión al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. El director ha reconocido que hace cuatro años que dejó de hacer películas porque, en estos momentos, no tiene un gran afecto hacia su país, algo que es "fundamental" para que un director se sumerja en un proyecto cinematográfico.
Durante su carrera, ha afirmado que nunca ha sido tentado por Hollywood y ha expresado la dificultad para un director europeo de aceptar que un productor de la "máquina americana" de hacer cine le retoque el final de una película para agradar al público.
El presidente del Jurado Internacional de Valladolid ha destacado que en Italia hay buenos directores y actores, aunque menos que en el pasado, y que desde hace cinco o seis años "han abierto la ventana" para contar las historias que suceden en el país, abandonando así las películas "autobiografías" que hasta hace poco se hacían, "iguales entre ellas".
Aún así, ha aseverado que la nueva generación se diferencia de la suya en que "ama poco a su país; no tiene ganas de combatir y de luchar". El creador de filmes como "
Una jornada particular" (1977) "
La familia" (1987) ha incidido en que ha tenido influencias durante su carrera de directores como los italianos Vittorio de Sica, Roberto Rosellinni o
Luchino Visconti, o los estadounidenses
Orson Welles y
John Ford.
Scola ha destacado la importancia de conocer bien a los actores y las actrices y su psicología a la hora de asignarles papeles en sus películas, y ha puesto como ejemplo a algunos que han trabajado con él, como
Vittorio Gassman, Marcelo Mastroiani o Sofía Loren. Ha apostado por la revalorización del papel de guionista, "pues en la actualidad, en Italia hay cien directores que hacen cine, por diez guionistas" que escriben historias.