28/10/2009
Steven Soderbergh, que debutó en el cine en 1989 con ´Sexo, mentiras y cintas de vídeo´, película con la que ganó la Palma de Oro en Cannes, sigue subiendo enteros en cada título que estrena. ´The Girlfriend Experience´, rodada en apenas dos semanas y con un escaso presupuesto en comparación con el tradicional cine de Hoollywood, sitúa la acción en la campaña electoral entre Obama y McCain, escenario de las vivencias de una prostituta de lujo, papel que encarna Sasha Grey, reconocida estrella del porno.
Soderbergh huye del sensacionalismo para mostrar los sentimientos, miedos y ambiciones de sus protagonistas. Rehúsa del morbo que pueden implicar las escenas sexuales y lo sustituye por los deseos de las personas desamparadas que reclaman una compresión íntima. La historia que lleva a la gran pantalla Soderbergh está ambientada en las semanas previas a las elecciones presidenciales de 2008, con la elección de Barak Obama. Narra cinco días en la vida de Chelsea, una prostituta de lujo de Manhattan, que ofrece a sus clientes algo más que sexo. Está convencida de que controla su vida al cien por cien. Contempla el futuro con confianza por el hecho de ser su propia empresaria, ganar 2.000 dólares a la hora y tener, además, un novio entregado que acepta su forma de vida.
Los hombres más ricos de la ciudad solicitan sus servicios, aunque muchos de ellos tan sólo buscan compartir sus miedos frente al devenir político-económico del país y la crisis que acecha sus negocios. Esto lleva a la mujer a replantearse ciertas cosas sobre su actividad profesional. Pero, en un trabajo como el suyo, nunca se sabe cómo va a ser el próximo cliente.
El director de ´Erin Brockovich´ expone en 78 minutos un relato fragmentado, no lineal, con el que pretende reflejar las opiniones de una persona y los cambios que experimentamos desde un tiempo pasado a un tiempo de futuro. "De este modo -explica el director en la publicación de la Seminci- intento recrear la sensación de cómo nuestras mentes están constantemente cambiando y filtrando nuestras experiencias, y cómo conectamos las cosas". El sentido narrativo del autor de películas como ´Traffic´ o el ´Che´ consigue transmitir al público los diferentes estados de un individuo.
El papel de confesora y confidente que logra la protagonista ayudan al espectador a ver una experiencia desde los dos puntos de vista posibles. Secuelas del odio Después de ganar dos Espigas de Oro (´La otra América´, en 1995, y ´Optimistas´, 2006), Goran Paskaljevic presenta su candidatura con ´Lunas de miel´, basada en los problemas de convivencia derivados del conflicto bélico en la antigua Yugoslavia.
Se trata de la primera coproducción entre Serbia y Albania, un hecho insólito que evidencia las dificultades de entendimiento entre ambos pueblos, el odio desatado por los gobernantes y las secuelas de la guerra. Y, sin embargo, durante el rodaje los equipos de ambos países se dan cuenta de que forman parte del mismo paisaje geográfico y cultural: "Somos países vecinos, pero a causa de un mal ejercicio de la política se ha generado un antagonismo absolutamente antinatural entre serbios y albaneses", explica el veterano realizador, esperanzado en la cooperación que se abre con los nuevos tiempos y en las ventajas que dará la incorporación a la Unión Europea.
Con la esperanza de alcanzar una vida mejor, dos parejas abandonan sus respectivos países.
Melinda y Nik viajan a Italia desde Albania para poder vivir libremente su relación prohibida. Vera y Marko, por su parte, abandonan Serbia y cruzan Hungría rumbo a Austria. Marko, un violonchelista de notable talento, tiene la oportunidad de entrar en la Orquesta Filarmónica de Viena. Pero al llegar a la frontera, y pese a tener los visados correspondientes, comienzan los problemas.
A causa de una serie de desgraciadas coincidencias, son detenidos. La esperanza que habían albergado de materializar sus sueños en Europa para ellos, la Tierra Prometida se esfuma. Como tantas veces les sucede a los jóvenes balcánicos, se ven obligados a pagar por los errores de la generación anterior. "La juventud desea una vida mejor. No les interesa la política. Sólo quieren vivir en un mundo totalmente normalizado", apostilla Paskaljevic, encantado de estar en Valladolid y participar en un festival que, a diferencia de Cannes o Venecia, sabe reconocer el buen cine de autor, producido con presupuestos limitados.
(COLPISA, José María Francisco)