16/04/2009
El cine siente especial atracción por los vampiros, criaturas que la saga ´Crepúsculo´ y la serie de televisión ´True Blood´ han vuelto a poner de moda. Y estos reyes de la noche regresan a la gran pantalla con ´Déjame entrar´, cuarta película del cineasta sueco Tomas Alfredson que se ha convertido en la última sorpresa del cine fantástico.
Pero Alfredson lo tiene claro. "No quiero convertirme en un director de vampiros. Me ofrecieron dirigir la segunda entrega de ´Crepúsculo´ y dije que no. Ni siquiera me interesa el cine de terror", confesó en la reciente visita que hizo a nuestro país para promocionar su célebre y premiada cinta.
Responsable de la adaptación cinematográfica del best-seller homónimo de
John Ajvide Lindqvist, Alfredson ha dado en diana con la historia de un niño de doce años que sufre acoso escolar y entabla una especial amistad con una misteriosa y extraña adolescente, una niña pálida a la que sólo se la ve de noche y no le afecta el frío.
La novela se lanzó en su país hace cuatro años y a él le llegó por un amigo. "Odio que me recomienden libros, pero empecé y no podía dejarlo. Intenté conseguir los derechos, pero había una lista de más de treinta directores intentando lo mismo. Por suerte, conocí a John, le gustó lo que había hecho y decidió escribir el guión", recordó.
Nada aficionado al terror, al director sueco sí le llamó la atención cómo abordaba la novela el ´bullying´, acoso que sufrió en el colegio a los doce años. "Es un tema en el que es muy fácil caer en el sentimentalismo pero el libro lo aborda de una manera útil y sin forzar la emoción.
Lo del vampiro sueco era más complicado de resolver porque había que desarrollar una trama fantástica en un ambiente realista. Pero ¿qué mejor lugar para un vampiro que un país donde tenemos 23 horas de oscuridad?", apuntó.
La niña vampiro no fue la única complicación. No se ha olvidado de las duras condiciones de rodaje -la mayoría de las secuencias fueron de noche y a temperaturas de 30 grados bajo cero- y mucho menos lo que le costó encontrar a sus jóvenes protagonistas. "En Suecia no hay niños actores profesionales, me llevó más de un año dar con los chavales, que les daba igual ser famosos. La verdad es que no tenían muchas ganas de hacer la película", confesó.
Lo cierto es que el que fue el mejor director de los premios del cine sueco por su anterior filme ha triunfado con este relato que ha salido con premios en todos los festivales en los que se ha proyectado, entre otros el de Sitges y el de Cine Fantástico de San Sebastián y Málaga.
"A pesar del vampiro, el libro es muy autobiográfico. Hay muchas personas que han tenido experiencias parecidas a las del protagonista, lo que hace que esta historia sea universal", dijo. Con unas llamativas gafas de pasta, Alfredson explicó la conocida expresión ´hacerse el sueco´ a través de esta historia llena de silencios.
"No contestar a las preguntas también es una respuesta. Los suecos nos comunicamos a través de los silencios. Pensé incluso en dejar el filme sin sonido porque cuanto menos explícito seas, más provocarás que el espectador use su imaginación", subrayó.
Cinematográficamente hablando, Alfredson ha puesto de actualidad su país natal, la tierra del autor del fenómeno ´Milenio´ -la segunda y tercera entrega de la saga llevarán la firma de su hermano, Daniel Alfredson-. "Durante años hemos sufrido el complejo de ser de un país pequeño y pobre en el ámbito cultural. Esa excusa ya no es válida para los nuevos cineastas, que nos debemos apoyar en lo que nos hace distintos", concluyó el cineasta, que, sin prisas, estudia varias ofertas internacionales, entre las que no figura el remake norteamericano de ´Déjame entrar´.
COLPISA, Ch. L. Monjas.