06/02/2006
Fue uno de los grandes de la literatura y el periodismo norteamericano y el director Bennett Miller lo ha retratado a la perfección en su película "Capote", interpretado por el actor Philip Seymour Hoffman. La cinta se basa en el libro "A sangre fría", escrito por Truman Capote en torno a un asesinato múltiple.Es una de las películas más esperadas y con más posibilidades de triunfar en la noche de los Oscars del próximo cinco de marzo. Buena parte del éxito de "Capote" reside en que narra un acontecimiento de la vida del genial Truman Capote y en que el personaje está encarnado por el fantástico actor Philip Seymour Hoffman (nominado al Oscar como Mejor Actor).Pero quien ha sido realmente el espíritu de este trabajo cinematográfico es su director Bennett Miller que, junto al guionista Dan Futterman, se lanzó a la aventura de llevar a la gran pantalla a un personaje tan de peso y tan venerado en Estados Unidos como era -y sigue siendo- Truman Capote, escritor, periodista y agitador social fallecido en 1984.La película se centra en el año 1959, cuando Capote decide escribir la historia del asesinato de cuatro miembros de una familia en un pueblo de Kansas. Capote ve en esta historia la posibilidad de demostrar que la realidad supera cualquier ficción. Para escribir "A sangre fría" entrevistó también a los dos asesinos mientras esperaban la ejecución en el corredor de la muerte. Todo esto y mucho más es lo que cautivó a Benett Miller, aunque al principio no lo tenía tan claro. Dice Miller que "mis dudas sobre participar en el proyecto tenían que ver con las dificultades de hacer la película. Me echaba para atrás las dimensiones de la trama. Es una gran historia y está maravillosamente escrita, pero pensé que las exigencias de la narración hacían peligrar la película. Lo que hace que esta historia sea fascinante para llevarla a la gran pantalla es que "Capote" trata de un hombre cuyos sentimientos permanecen tácitos a lo largo de la película. Está solo. A pesar de ser un personaje público tan tremendo, sus sentimientos más intrínsecos, que es de lo que realmente va la película, son privados. En la superficie vemos la elaborada historia de un escritor que hacía todo lo que estaba de su mano para completar su obra maestra, pero nadie y, en cierta medida, ni siquiera él, entiende el rumbo que está tomando su vida y por lo que está pasando. Claro que cuanto más lo pensaba, más me atraía la idea. Lo que Truman no decía era tan interesante como lo que decía. El guión era muy rico. Estaba escrito con una contención tan grande y esa contención hacía posible que la película se centrara en lo tácito. Lo que salía a relucir era un cine con una prosa austera. Creo que Truman era un hombre de impresionante talento y admirables intenciones, pero estaba predestinado a destruirse por un defecto trágico".Sin lugar a dudas, Bennett Miller quedó cautivado por la personalidad de Capote y de sus historias. Pero el director también ve en el gran personaje un grave defecto. "La avaricia -comenta Miller-, pero no la típica avaricia. Lo que él perseguía no era tan depravado como el deseo de dinero, poder o incluso fama. Yo creo que el tenía un deseo irrefrenable de ser reconocido, elogiado, igual que Perry. Era tan grande su afán que estaba dispuesto a todo por conseguirlo.Su deseo le nubló el entendimiento hasta el punto de que no reparó en el peligro que corría. Más tarde iba a confesar que jamás se recuperó de la experiencia de escribir el libro. Lo que me gusta sobre la forma en la que se desarrolla la historia es que él empieza a entender lo que ha pasado después de que Perry (Miller se refiere a Perry Smith, uno de los asesinos interpretado por el actor Clifton Collins, Jr.) le informa de que sus plegarias van a ser atendidas, de que han desestimado la última apelación. Pero antes del golpe de gracia, todo empieza a desmoronarse. Truman no se atreve a verlos, pero lo hace, tiene que hacerlo, y queda traumatizado por la experiencia de verlos morir".La verdad es que la historia entre Capote y Perry es uno de los ejes principales de la película. En este aspecto Bennett Miller afirma que "no mucho después de que se publicara "A sangre fría", Truman intentó describir a un periodista su intensa relación con Perry y el tener que lidiar con su total soledad y la pena que sentía por él e incluso una especie de cariño. Creo que fue sincero. Él y Perry, en el fondo, se parecían mucho, a pesar de las realidades externas. Truman entendía esa "total soledad". Lo que Truman no le mencionó al periodista es que él quería que Perry muriera, que estaba deseando que lo ahorcaran, no es que no le diera pena, es que quería poder acabar el libro".