07/10/2009
El director Alejandro Amenábar presentó en la Biblioteca Nacional en Madrid la que es su quinta película, Ágora. Una cinta que habla de romanos y cristianos pero de una forma atípica, con conflictos y dilemas que bien podrían trasladarse al siglo actual.
Centrada en la antigua ciudad de Alejandría en pleno siglo IV Hipatia es la protagonista indiscutible de esta película que ha costado la friolera cifra de 50 millones de euros. Con un pan debajo del brazo y mucha espectación a su alrededor, Amenábar confiesa sentirse nervioso el mismo día del preestreno en España, ya que como se suele decir, el público patrio es siempre el más exigente. Pero para saber si los españoles admiramos a Amenábar o no incluso con su quinta cinta, tendremos que esperar hasta el 9 de octubre que es la fecha en la que Ágora verá la luz en nuestras salas. Hasta entonces en Hoycinema.com pudimos hablar con el director sobre la película, los actores y el rodaje de la que es hasta el momento la película más ambiciosa de las rodadas por Alejandro Amenábar.
PREGUNTA: Ágora es una película que abarca muchos temas en un metraje de algo más de dos horas, ¿se trata de la película más ambiciosa que has rodado hasta el momento?
ALEJANDRO AMENÁBAR: Desde luego que es mi película más ambiciosa. Es la película en la que toco más palos y que abarca varios temas. El proyecto empezó por mi interés por la astronomía y al final tras mucho investigar nos acabamos centrando en una única mujer, esta única sabia entre un montón de filósofos que eran hombres que en 2000 años habían estado investigando el cielo. Más tarde nos abrimos a toda su sociedad que era nada menos que Alejandría durante la caída del Imperio Romano, así que es cierto que va tocando varios palos. Soy consciente de que es nuestra película más grande y también es la película que más desafía a los espectadores
PREGUNTA: Los temas tratados en Ágora son temas candentes y que se pueden trasladar a nuestro siglo porque son de rabiosa actualidad.
ALEJANDRO AMENÁBAR: La conexión con nuestro tiempo yo creo que es evidente en Ágora porque es un tiempo de cambio, es un tiempo de desconcierto... Había una gran religión tradicional que era la pagana que es como hoy podría ser la cristiana. Es decir, lo tradicional y lo bien visto era ser pagano, pero era una religión que estaba en decadencia juntamente con el sistema político y el imperio que estaban también en decadencia, había también crisis económica... Por lo tanto había muchas cosas en aquel momento que nos conectan con nuestra realidad. Y luego una cosa que pasa cada vez que te alejas de la tierra y escuchas lo que está pasando y es que vas a oir los mismos gritos ahora hace cien años, hace 1600 años... Gente que se da palos por ideas.
PREGUNTA: ¿Por qué es Hipatia el personaje central de Ágora?
ALEJANDRO AMENÁBAR: Cuando nos dimos cuenta de que era prácticamente imposible abarcar la historia de la cosmología en dos mil años, cómo ha sido la evolución del pensamiento en astronomía, sabíamos que teníamos que centrarnos en un personaje. Sabíamos que iba a ser o Einstein o Galileo o Newton o Kepler o Hipatia... De todos ellos era la única mujer, una mujer que luchó por mantener su posición como filósofa que se convirtió en la filósofa más importante de su tiempo y que además nunca se había hecho nada sobre ella en el cine. Por ello nos pareció muy oportuno que se hiciera por fin una película sobre su figura.
PREGUNTA: Para interpretar a Hipatia elegiste a una actriz como Rachel Weisz, ¿qué tiene esta actriz para que haya protagonizado una película como Ágora?
ALEJANDRO AMENÁBAR: La escogimos primero por el inmenso talento que tiene, por lo bellísima que es, porque sus rasgos coinciden completamente con lo que buscábamos para la película por los retratos de Fayum y porque es una mujer culta, cosa que nos parecía importante.
PREGUNTA: En la película se utilizan decorados reales y muy poco ordenador. El rodaje se llevó a cabo en la isla de Malta... ¿Cuéntanos cómo fue la experiencia en un rodaje tan internacional como el de Ágora?
ALEJANDRO AMENÁBAR: Escogimos Malta porque es un lugar en el que ya se han rodado películas como Gladiator o Troya. Es un lugar completamente fortificado, con lo cual tienes elementos reales sobre los cuales puedes añadir decorados y yo tenía muy claro que en esta película quería ver decorados, quería ver dentro de lo posible un mundo real para ver a los actores conviviendo con el espacio. Quería huir de esos planos completamente digitales, asépticos que son preciosos y muy pictóricos pero completamente irreales. La manera de acercarnos a eso fue con un modo de rodar muy realista, muy naturalista donde lo digital completa pero nunca hace necesariamente más bello.
Por Amanda Samper (Hoycinema)
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