A la final de 'Tú sí que vales' se le pasa el arroz
Ni el talento de los concursantes, ni la promesa del morboso beso entre Risto y Corbacho han impedido que a los espectadores se les caigan los ojos de sueño pasadas las dos de la madrugada.
Aunque la gala no ha tenido desperdicio, competir contra el sueño es siempre una mala estrategia, sobre todo para un programa de talentos que gusta tanto a los pequeños como a los mayores.
Los de Tú si que vales han querido alargar demasiado el climax, primero con los preliminares de una hora y media, para repasar los mejores momentos de esta edición del concurso. Después, comenzada de verdad la gala, con más repeticiones de los concursantes, y un sinfín de cebos y avances, que más que crear expectación formaban parte de esos anuncios que ya ni se ven aunque se miren.
Todo para un casto beso de cuatro segundos, que no ha tenido casi eco en las redes sociales. Mucho ruido y pocas nueces, resume bien la sensación que se nos ha quedado en el cuerpo. Los twitteros estaban más interesados en los finalistas del concurso que en el autobombo onanista que tanto disfrutan los señores del jurado.
Risto Mejide pedía ser Trending Topic, y nos daba él mismo el hastag hecho, #lasTTdeRisto, en referencia a las dos azafatas que tenía de fondo. No le ha salido bien el golpe de efecto, aunque sus comentarios en twitter no han faltado.
Con esta tónica más propia del tomate, el programa ha ido forzando hasta las dos y media de la mañana la paciencia de los seguidores, que finalmente han podido aplaudir al ganador de esta interminable final: Santi, el domador de caballos.
Para la próxima tal vez sigan un consejo que ellos mismo reparten a los concursantes: lo bueno si breve, dos veces bueno. Los biorritmos de los espectadores se lo agradecerán.