publicidad

ABC.es

Hoycinema

Goya 2012: una gala 'guapa' pero un pelín encorsetada

  • Jorge Fabián

Tres horas de gala dan para mucho. Para momentos tiernos, divertidos, para discursos interminables, para monólogos graciosos... Esto es lo que ha dado de sí la vigesimosexta edición de los Premios de la Academia del Cine.

Goya 2012: una gala 'guapa' pero un pelín encorsetada
Elena Anaya celebra, tras la gala, su premio como mejor actriz por 'La piel que habito'.

Si por algo se ha caracterizado la gala de los Goya 2012 es porque los premios han reparado algunas de las injusticias históricas del cine español.

Ha premiado a José Coronado que, tras 25 años de carrera y tres nominaciones, ha logrado su primer Goya por su papel de Santos Trinidad en la violenta y opresiva No habrá paz para los malvados.

Ha premiado también a otro actor de larguísima y sólida trayectoria, Lluís Homar, que ni siquiera tenía una candidatura en su haber.

Y ha reconocido, por fin, el excelente trabajo de Enrique Urbizu, un director cuyas tres últimas películas: La caja 507, La vida mancha y No habrá paz para los malvados, son un canto al cine de calidad y sin concesiones.

Justo también ha sido que su película, No habrá paz para los malvados, se haya convertido en la triunfadora de la noche, con seis cabezones.

Y justo, que en un año con tanta variedad de propuestas, con tantas películas con tan variados registros (western, thriller, cine negro, ciencia ficción, animación...), el reparto de premios haya resultado muy, muy equilibrado, con seis Goya para No habrá paz para los malvados; cuatro para La piel que habito y Blackthorn, sin destino; tres para La voz dormida y Eva; y dos para Arrugas.

La gala, en su retorno al Palacio de Congresos del Campo de las Naciones de Madrid, tras su paso el pasado año por el Teatro Real para celebrar su 25 aniversario, ha tenido momentos graciosos y algunos otros plomizos.

Entre los primeros ha estado el monólogo de Santiago Segura echándole en cara a los académicos que Torrente 4; Lethal Crisis, la película más taquillera de 2011, no tuviera ni una nominación. Sin duda, lo mejor de la gala.

Entre los segundos, sin duda, el discurso de Enrique González Macho, el presidente de la Academia del Cine. Un presidente anclado en el presente y con pocas de mirar al futuro, como ha demostrado en su discurso. «Internet aún no forma parte de la actividad económica del cine -ha afirmado-. No dudamos de que formará parte esencial de nuestro futuro, pero este futuro todavía no ha llegado».

Sin embargo, un miembro del colectivo Anonymous, que ha saltado al escenario como espontáneo en el momento en que se iba a nombrar al mejor director del año (perseguido, eso sí, por tres miembros de la organización), ha servido para recordarle al presidente y al ministro de Cultura, Juan Ignacio Wert, que aún quedan muchos problemas por resolver, y que Internet y las descargas son uno de ellos.

También ha tenido momentos olvidables, como ese rap que se ha marcado El Langui con cuatro históricos de nuestro cine.

Pero, en resumen, la gala ha resultado dinámica. Y las tres horas que ha durado no han resultado pesadas. Si acaso, quizá haya resultado un poco larga la introducción de Eva Hache.

Pero luego todo ha ido rodado, pese a las dos interrupciones que ha sufrido la gala: la aparición del espontáneo de Anonynous y la presencia en el estrado y el discurso de un maletilla que pedía dinero para rodar un western en Extremadura mientras Isabel Coixet recogía su premio por el documental Escuchando al juez Garzón.

Con 26 años a sus espaldas, la ceremonia de los Goya se ha convertido un espectáculo muy digno, con un buen ritmo televisivo al que, en ocasiones, lastran algunos discursos excesivamente largos. Pero, bien es cierto, que para los premiados es su momento de gloria y tienen que aprovechar.

Y el tiempo la ha hecho mejor. Primero, porque desde que TVE no emite publicidad se realiza del tirón, lo que mejora su ritmo; segundo, porque ya hemos aprendido a adaptar las galas americanas y sus números, con lo que resultan, como poco, más amenas; y en tercer lugar, porque los actores ya se han dado cuenta de que los Goya son su fiesta, una fiesta de etiqueta en la que tanta falta hace un buen guion como saber llevar con elegancia un traje largo o un esmokin.

Y en la gala de este año ha habido algo de lo primero y mucho de lo segundo. Aunque un poco menos de encorsetamiento y más espontaneidad por parte de los actores tampoco vendría mal.

Toda la información sobre los Goya 2012 en hoyCinema.

publicidad



Todas las películas

51355 películas