Goya 2012: Y el premio al mejor actor de reparto será para...
Juan Diego haciendo de general golpista; Raúl Arévalo, de novio abandonado; Juanjo Artero, otra vez de policía, y Lluís Homar de robot. Esos son los cuatro actores que optan al Goya como mejor actor de reparto. Y aquí va el nombre de nuestro previsible ganador.
De las 12 nominaciones que ha recibido Eva, de Kike Maíllo, la de Lluís Homar como mejor actor de reparto era la más esperada. En la película, el actor catalán interpreta a Max, un robot capaz de hacer todas las tareas domésticas, que aporta el componente tierno y cómico a la película.
A nuestro juicio, dos factores pueden pesar en contra de Homar para conseguir el Goya: haber realizado al menos una decena de personajes distintos para el cine y la TV en los últimos dos años y, precisamente, el hecho de interpretar a un robot, un personaje a medio camino entre la frialdad y la emoción. Y ya sabemos que a la Academia no le gustan las medias tintas. Si es drama, drama; y si toca comedia, comedia.
Juanjo Artero vuelve a repetir el papel de policía que ya interpretó en televisión en la serie El comisario. En esta ocasión es el policía bueno, eficaz, honesto y racional que se entrenta al personaje de José Coronado, un policía que representa todo lo contrario. En general, solemos tener predilección por los malos, así que no le damos mucha chance.
Juan Diego ya tiene tres Goya en su poder, obtenidos por sus papeles en El rey pasmado (1991), París Tombuctú (1999) y Vete de mí (2006). Su papel como el general Armada en 23-F, la película, sobre la intentona golpista, le ha proporcionado su novena nominación.
El actor ha afirmado que el papel lo preparó a conciencia viendo entrevistas del general e imitando su tono de voz. Y el papel, evidentemente, no está mal. Pero la factura de la película deja bastante que desear y eso va a lastrar las posibilidades de Juan Diego de conseguir el que sería su cuarto Goya.
El cuarto contendiente es Raúl Arévalo. Su nominación la ha conseguido por una comedia agridulce, Primos, en la que borda el papel de novio abandonado en el altar. A priori, los académicos no son muy partidarios de conceder premios a actores en papeles cómicos, pero estamos en 2012 y ya va siendo hora de que la comedia alcance, por fin, el estatus y el respecto que se merece. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que premiando al mejor y más versátil actor de la última hornada?
Nuestra apuesta: Raúl Arévalo