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Tom Hiddleston: «'War horse' es una película sobrecogedora»

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Su nombre aún no es muy conocido para el gran público, pero el currículum de Tom Hiddleston ya está lleno de películas de éxito como Thor, Archipiélago, Midnight in Paris o Deep blue sea, de series de prestigio como Wallander y de decenas de obras teatrales. Ahora estrena War horse (Caballo de batalla),  el 10 de febrero, y aprovechamos para hablar con él.

Tom Hiddleston: «'War horse' es una película sobrecogedora»
Tom HIddleston en la premiere en Londres de 'War horse (Caballo de batalla)'.

¿Conocías la obra teatral y la novela War horse (Caballo de batalla)?

La primera vez que oí hablar de la obra fue gracias a dos amigos que trabajan en el teatro pero que no son actores. Ellos me contaron cómo era y que, al acabar la función, todo el mundo salía del teatro con los ojos llenos de lágrimas. Eso me intrigó. En ese momento yo trabajaba en una producción que estaba de gira por el mundo, por lo cuano pude ver la obra en el National Theatre. Finalmente logré verla en el New London Theatre. Fue extraordinaria. Sentí que la obra era extraordinaria, poderosa y muy, muy conmovedora. Además, como me encanta todo lo relacionado con la Primera Guerra Mundial, la historia realmente me resultó familiar.

En realidad, la obra teatral era con marionetas. ¿Qué opinas de que se haya adaptado al cine y de que la historia se cuente desde el punto de vista de un caballo?

La historia puede traducirse a cualquier género porque el autor de la obra, Michael Morpurgo, ha escrito un libro extraordinario, en cuyo núcleo hay tanta profundidad que logra hablarnos a todos. Es un relato que habla del amor y la resistencia. Creo que el amor de Albert por Joey es su regalo, algo que lo conduce a través de la guerra y que lo ayuda a sobrevivir. En cierto sentido, no importa cuál sea el medio para contar esta historia. Hay un componente tan conmovedor en esa fortaleza que Joey muestra en medio de los horrores de la guerra que, evidentemente, es una historia accesible para todos. De algún modo, a través del poder de su narrativa, Michael Morpurgo ha creado algo que nos habla directamente al corazón. Se trata de un relato acerca de la familia, de las pérdidas y de la valentía. Es muy conmovedor.

¿Cómo conseguiste el papel para representar al capitán Nicholls?

Estaba en Los Ángeles rodando Thor y volví a Londres para el 70 cumpleaños de mi padre. Mi agente británico me llamó y dijo: «Escucha, están filmando esta película con mucho secreto en el entorno; nadie dice que es War horse pero yo lo sé». Cogí una cámara, grabé una pequeña prueba y se la envié a Jina Jay, la directora de cásting, y ella la envió a Estados Unidos. Al día siguiente, regresé a Los Ángeles y, cerca de una semana después, mi agente volvió a llamarme para decirme que Steven Spielberg quería conocerme. Un día libre del rodaje de Thor fui a DreamWorks para reunirme con él. Nos sentamos y tuvimos una conversación acerca de Guinness y de Peter O'Toole. Luego charlamos de la Primera Guerra Mundial y él me contó los motivos por los cuales se sentía atraído hacia este proyecto.  Me preguntó si sabía montar a caballo y yo le dije que sí. Entonces me dijo que le gustaría que yo encarnara el papel de Nicholls . Me quedé helado.

¿Cómo es tu personaje?

Mi personaje, el Capitán Nicholls, es quien lleva al caballo Joey a la guerra. Es un hombre muy decente y entiende que Albert se quede tan triste porque él se lo lleva a la guerra. Nicholls sabe que se está llevando este amado animal lejos de su dueño y la forma en la cual aborda ese momento habla claramente acerca de su amabilidad. Cuando el caballo pasa de Albert a Nicholls piensa: «Este caballo debe ser realmente especial; tengo que cuidar mucho de él».

Como actor, ¿debiste prepararte mucho para tu papel?

Hice mis propias investigaciones. Siempre hay que encontrar algo que te ayude a encender tu imaginación porque mpezar de cero es demasiado trabajoso. Me tragué muchas películas con caballos y muchos filmes bélicos; también releí Journey's End y Memoir of a Foxhunting Man, de Siegfried Sassoon, para saber más acerca de quiénes eran estos muchachos antes de ir a la guerra. También vi las dos versiones de La carga de la brigada ligera, la de Errol Flynn y la de Tony Richardson, con David Hemmings y John Gielgud. Y me tragué todo aquello que tuviera una mínima relación con caballos o con temas bélicos.

Parte de la película está rodada en los lugares reales de los que se habla. ¿Eso es realmente importante para el filme?

Es vital. El poder de la obra teatral es, justamente, que resulta muy sugerente. Sugiere las trincheras, las cargas de caballería, Devon. Pero el poder del cine es que puedes llevar la cámara hasta Devon, subirte a la cima de una montaña y filmar un atardecer en Devon tal como es. Steven Spielberg puede convocar a los especialistas en caballos más talentosos de toda Inglaterra y montar una carga de caballería con más de cien animales avanzando a través de un campo alemán que ha sido recreado tal como era, fiel a la realidad. De esta manera, todo resulta mucho más real.

¿Cómo es la relación entre los dos caballos, Joey y Topthorn?

La relación entre Joey y Tophorn es maravillosa; adoro cómo ambos absorben ese sentido de competencia o rivalidad que existe entre Nicholls y Stewart. Cuando Stewart aparece en escena por primera vez, él pasa al lado de Joey y dice: «No está mal, no está mal». Es una frase típica de su condición de macho alfa. Luego se ve a Tophorn por primera vez: un enorme animal, negro, hermoso y bien formado, físicamente más grande que Joey; algo que Nicholls no puede pasar por alto. Por ello, la práctica de la carga de caballería se convierte en una especie de carrera entre Nicholls y Stewart, y sus caballos. Lo que es fantástico es que Stewart asume que va a ganar, porque él monta el mejor animal y el más hermoso, pero ha subestimado la personalidad y la velocidad de Joey.

¿Qué has aprendido de los caballos a partir de esta experiencia?

Estoy maravillado por la fortaleza del lazo que los equinos crean con la gente. En el entrenamiento y durante todo el rodaje advertí que, cualquier cosa que yo sintiera, ellos también lo sentían. Cuando yo estaba en paz, los notaba relajados. Si estaba algo nervioso y sentía algo de adrenalina, ellos se excitaban también. Creo que reflejaban lo que sentíamos todos.

¿Cuántos caballos has tenido que montar durante las diferentes etapas del film?

He montado cuatro Joeys distintos. Civilon es el que más he montado y con él me entendí muy bien desde la primera vez. No puedo decir lo mismo de todos los animales que monté durante el entrenamiento. Civilon tiene ancas realmente amplias y un cuello enorme; es muy cómodo montar en él, aunque exige mucho control de tu parte porque es un poco impaciente.

¿Qué te pareció trabajar con espadas y armamento de la Primera Guerra Mundial?    

Trabajar con espadas siempre requiere de mucha precisión, práctica, disciplina, cuidado y atención porque, obviamente, son peligrosas. Las espadas están diseñadas para matar, especialmente cuando se las usa montando sobre un caballo. Requirió de mucha, mucha, mucha práctica. Debo haber entrenado durante cinco semanas; montaba cada día, durante cuatro horas. Desde el primer día que entrené para montar, lo hice con una sola mano, preparándome para llevar la espada en la otra. En todas las cargas de caballería se montaba con una sola mano y con la espada en la otra. Fue cuestión de práctica y de sentirse seguro y confiado.

¿Cómo eran los trajes que usaron para el rodaje?

Eran tan elegantes como prácticos. Eran también absolutamente hermosos y se hicieron especialmente para nosotros. Nos mantenían abrigados y los sombreros nos ayudaban para que la lluvia no nos empapara el rostro. La diseñadora de vestuario, Joanna Johnston, decía que los soldados de la Primera Guerra Mundial eran verdaderos caballeros. Rara vez había llevado trajes tan hermosos, desde la tela de mi corbata hasta mis insignias y rangos militares. Todo estuvo muy bellamente confeccionado.

¿Cómo es trabajar Spielberg y sus colaboradores más cercanos?

Steven Spielberg posee un espíritu familiar en lo que respecta a hacer películas. Trabaja con la misma gente una y otra vez. Es muy leal y se entiende muy bien con su equipo; la unidad trabaja fluidamente. La forma en la que Steven y Janusz Kaminski [director de fotografía] se tratan es tan divertida porque Janusz es muy bromista y hace chistes a todo el mundo. Por supuesto, él es respetuoso de tu espacio y de tu preparación como actor, pero todo el tiempo te recuerda que, en el plató, hay que pasarlo bien. Tanto él como Steven son brillantes cuando trabajan juntos.

¿Hablaste con el autor de la obra, Michael Morpurgo, cuando visitó el set?

Sí. ¡Qué hombre tan agradable! Eso fue lo primero que pensé de él; lo atento y dulce que es. Creo que Michael aún está procesando lo que ha ocurrido con su pequeña historia, como si todavía no pudiese creer que ésta se ha convertido en algo tan enorme y globalmente aceptado por el público.

¿Qué puedes decir de tus colegas del elenco?

Para Jeremy Irvine, que le eligieran para interpretar a Albert fue increíble, porque este ha sido su primer gran trabajo. Se ha zambullido en su personaje con todo el alma alma y creo que el papel de Albert será el primero de una larga carrera que le aguarda. También me entusiasmó trabajar con el resto del equipo, como Niels Arestrup, Rainer Bock, David Kross, Benedict Cumberbatch y Patrick Kennedy

Pero qué decir de Emily Watson. Es maravillosa. Siempre lo ha sido, en todo lo que ha hecho en su carrera. Todo lo hace con tanta intensidad y tanto compromiso. No puedo recordar qué edad tenía yo cuando vi Rompiendo las olas, pero sí recuerdo su maravillosa actuación.

¿Qué has aprendido acerca de la Primera Guerra Mundial con este rodaje?

Hay muchas cosas que la gente no sabe acerca de la Primera Guerra Mundial. Cuando uno visita el Museo Imperial de la Guerra, en Londres, lo que está más documentado allí son las trincheras, el barro, el humo y el horror de las batallas. Creo que todos pasamos por alto el hecho de que nueve millones de caballos murieron en el curso del conflicto, tanto en las cargas de caballería como transportando hospitales móviles, cañones, armamento. Se los trató como herramientas, de la misma manera en la cual ahora trataríamos a una máquina. No se los trataba como seres vivientes. Ese fue el extraordinario pulso de la historia de Michael Morpurgo y lo que Steven ha hecho con ella para llevarla al cine.

¿Y con qué elemento del filme te identificas más?

Creo que hay algo muy profundo, instintivo, cálido y sobrecogedor en esta historia. El caballo Joey viaja; conoce a los soldados británicos, a los alemanes, a familias francesas y a muchas personas diferentes, y a todos los motiva de tal forma que los unifica. La historia es acerca de la familia, la pérdida, el valor, la fortaleza y la paciencia. Y también contiene mucha acción. Por eso se trata de una gran película. Porque eso se trata el cine, ¿verdad?

El capitán Nicholls (Tom Hiddleston) promete a Albert cuidar de su equino en 'War horse'.

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