22/03/2006
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El certamen rebasó ayer su jornada central con dos nuevas películas a concurso que no alteraron las quinielas al palmarés final. La primera cinta en proyectarse fue una 'rara avis', 'La gran final', una original película del cordobés Gerardo Olivares sobre cómo unos indios del Amazonas, unos nómadas mongoles y los integrantes de una caravana del desierto del Teneré hacen lo (im)posible por llegar a tiempo para ver la final del Mundial de Fútbol por televisión. Una cinta simpática aunque limitada, que más tarde dejó paso a un cineasta con galones en el Festival de Málaga, César Martínez Herrada, que cumplió una vez más el guión con su última película, 'Arena en los bolsillos': volvió a presentar su filme en el Cervantes -los tres que ha dirigido hasta ahora han participado en la sección oficial- y exhibió de nuevo una relato de tinte social.
En esta ocasión, Martínez Herrada cuenta una historia urbanita de adolescentes de barrio con ganas de divertirse, pero que arrastran herencias familiares demasiado pesadas: Iván (Andreas Muñoz) es un graffitero aparcado por su madre en un centro para menores, Elena (Clara Lago) busca escapar del control de su padre parado, Jenny (Yohana Cobo) gasta sus horas libres trabajando en el bar de su madre, y Lionel es un rumano con padre en la cárcel y madre mendiga. La música hip-hop y los colores chillones de los graffitis sirven a Martínez Herrada para adornar esta correcta historia de amistad desinteresada y personajes limpios que suena a aventura antes de la pérdida de la inocencia.
Aunque la trama cuenta con personajes secundarios que por el camino quedan desdibujados para centrarse en el cuarteto protagonista, el cásting de estos jóvenes es acertado y confirma especialmente la poderosa mirada de la joven actriz Yohana Cobo. Por cierto, conviene no llegar tarde a la proyección del filme, ya que en los primeros planos aparece un rostro familiar: el del escritor Pablo Aranda en un papel episódico.
Todo por un gol
Previamente, la sección oficial proyectó la cinta 'La gran final', en la que el documentalista Gerardo Olivares da el salto a la ficción con la historia paralela de tres grupos de personajes aislados de la civilización que pierden la cabeza por el fútbol y que ilustran lo que muchos son capaces de hacer por ver y cantar un gol de Ronaldo. Lo mejor del filme es que el fútbol es una excusa para mostrar el comportamiento humano, que es reflejado por el director con técnicas del documental al utilizar personajes reales o espectaculares imágenes de Mongolia, la selva amazónica y el desierto del Teneré que no suelen decorar tradicionalmente el cine español.
No obstante, la cinta maneja unas claves demasiado tópicas -los hombres son todos unos forofos del balón y las mujeres sólo quieren ver telenovelas- y, aunque el tono de comedia ligera es de agradecer, la historia se acaba agotando demasiado pronto, lo que provoca que el filme de algunas vueltas innecesarias en torno a los mismas líneas argumentales. De las tres historias, la ambientada en la selva amazónica es la más leve, mientras las otras dos contienen personajes de mayor interés. Desde luego, las reflexiones del mongol mudo y de su sabia abuela merecen ser escuchadas.