28/10/2007
La película cuenta con la participación de Maribel Verdú, Carlos Bardem y Daniel Jiménez Cacho
El uruguayo Rodrigo Plá presentó hoy en la Seminci ´La Zona´, una película inquietante sobre la obsesión por la seguridad, cuya eficacia está siendo cuestionada incluso en Estados Unidos tras los atentados del 11-S.
La programación incluyó una película del italiano Emannno Olmi (´Cien clavos´), que supone su adiós a la dirección, y otro largometraje del israelí Eran Kolirin sobre el conflicto de Oriente Próximo. Rodrigo Plá, que se formó en Cinematografía en el país mexicano, retrata la paranoia que aqueja a gran parte de la sociedad actual, siempre temerosa de los otros, de quienes viven en su territorio y tratan de acceder a lo que suponen es una vida mejor.
La película fue acogida con aplausos por el público y la crítica en el Teatro Calderón de Valladolid. La segunda película de Rodrigo Pla, que incluye en el reparto a Maribel Verdú, Carlos Bardem y Daniel Jiménez Cacho, cuenta las vivencias de Alejandro, un adolescente que vive en ´La Zona´, una exclusiva urbanización residencial en plena Ciudad de México y un islote de prosperidad protegido por los guardias de seguridad de una empresa privada en un mar de desoladora pobreza.
Los problemas comienzan cuando tres chicos de los arrabales entran en una de las viviendas de la urbanización cuando se está celebrando un cumpleaños. Mientras desvalijan la casa con torpeza, la anciana propietaria resulta muerta, pero su doncella consigue escapar y dar aviso a los guardias de seguridad. La reacción de los vigilantes es rápida y brutal: sus disparos terminan con la vida de dos de los ladrones. El tercero consigue zafarse y se adentra en el corazón de ´La Zona´. En el sótano de su casa, el joven delincuente se encuentra inesperadamente con Alejandro, quien opta por ayudar a una persona que es de su misma edad. Después de una áspera deliberación y conscientes de la corrupción e ineficiencia reinante, la mayoría de los vecinos deciden hacer justicia por su cuenta.
´La Zona´, explica el director, "es en sí misma un personaje, el personaje principal de la historia, catalizador del universo cerrado de sus protagonistas que, regidos por el miedo, acaban inventando sus propias reglas, al margen de la ley que rige a los demás". Para el realizador la película desvela cómo las normas morales, las nociones básicas de respeto y convivencia, se van diluyendo en un accionar primitivo y deshumanizado donde se concibe al intruso como un enemigo a destruir.
Escapada al cine
"La libertad de pensamiento es la que nos da la felicidad al corazón. Cuando estamos demasiados unidos a la cultura académica creamos una especie de jaula de tipo cultura, que es en realidad una prisión". Esta es una de las frases que el director italiano
Ermanno Olmi utiliza para explicar el sentido de su "último" trabajo en la gran pantalla: ´Cien clavos´. El veterano realizador de Bérgamo ya sabe saborear las mieles del éxito. Desde que en 1961 ganó la Espiga de Oro con ´El empleo´ ha cuajado una trayectoria plagada de reconocimientos: en 1978 consiguió la Palma de Oro de Cannes con ´El árbol de los zuecos´ y una década después conquistó el León de Oro del Festival de Venecia por ´La leyenda del santo bebedor´.
Olmi abandona el género cinematográfico para regresar al mundo de los documentales, género en el que comenzó su carrera en los años cincuenta. Pero su epílogo en el cine nos deja una cinta de una hora y media de duración inquietante y sugerente. El joven y eminente profesor de la Universidad de Bolonia se ve envuelto en una delicada investigación. Decide escapar de todo y termina recorriendo la apacible ribera del río Po. Allí encuentra un edificio de piedra abandonado en el que se instala.
En torno a su nuevo hogar se va tejiendo historias cotidianas de amor y amistad entre el docente y las gentes del lugar. Asistimos a un momento de espontánea armonía en el que todo es posible y donde el profesor prueba el verdadero valor de la libertad de pensamiento, que es la que da la felicidad a la persona. En este largometraje también resalta el valor de las relaciones humanas por encima de la ciencia y el saber. En un momento de la película, el protagonista llega a sentenciar: "Todos los libros del mundo no valen un café con un amigo".
Canto a la convivencia
El tercer filme que se proyectó el domingo dentro de la Sección Oficial está firmado por el israelí Eran Kolirin. Su "
ópera prima" es un viaje que trasciende las diferencias culturales entre árabes y hebreos. En realidad, su debut como director es una propuesta de aproximación que ha de surgir desde la individualidad de las personas y la posibilidad de entender los problemas del otro, más allá de las divisiones entre los gobiernos. Es un canto a la convivencia en uno de los puntos más calientes del planeta.
El argumento se inicia cuando los músicos de Alejandría llegan a Israel procedentes de Egipto para ofrecer un concierto en un centro cultural árabe. Tras un infructuoso intento de comunicarse en inglés, árabe y hebreo, la banda es enviada a una alejada población del desierto de Israel. Allí se establece una relación singular con los habitantes del pueblo y la mutua comprensión que surge entre ellos hace que el viaje merezca realmente la pena.
José María Francisco