10/04/2006
Con su primer largometraje, "AzulOscuroCasiNegro" , el joven director Daniel Sánchez Arévalo ha demostrado un especial talento para retratar situaciones huamanas y personajes atrapados por su destino.Como dice su director, "AzulOscuroCasiNegro" es más que nada un estado de ánimo. Esta cinta, una de las sorpresas en los últimos meses de la cartelera española, cuenta la historia de Jorge, quien hereda el trabajo de su padre al sufrir éste un infarto cerebral. En estas circunstancias el protagonista empieza a no saber muy bien hacia dónde camina su vida, especialmente desde que conoce a Paula, una amiga de su hermano Antonio.Este es el primer largometraje de Daniel Sánchez Arévalo, tras haber rodado varios cortos. El director comenta que "siempre me ronda lo mismo en la cabeza: terminar. Hay un pánico incontrolable a no terminar, a no acabar el trabajo, a no llegar al final, a dejarlo a medias. Dirigir un largometraje es una carrera de fondo donde una vez que se ha dado el pistoletazo de salida ya no puedes parar hasta que llegas a la meta. Si no llegas a la meta, todo el trabajo no servirá para nada. Para nada. Por eso, si no te sientes capaz de llegar, y de hacerlo en condiciones, es mejor no salir, entre otras cosas porque está en juego un presupuesto considerable y el trabajo de decenas de personas. Por eso mi máxima obsesión antes de plantearme dirigir mi primer largometraje fue, ya no estar preparado, sino sentirme preparado. Sentir que iba a ser capaz de asumir esos largos meses de trabajo sin flaquear, no desfallecer ante la presión, y hacer bien mi trabajo". Ahora que su película ya está exhibiéndose en las pantallas españolas, Daniel Sánchez Arévalo hace una reflexión sobre qué significa su trabajo y qué quiere decir con él. "El arte de la renuncia -afirma Sánchez Arévalo- y su difícil proceso de aprendizaje no es sólo lo que me ha ocurrido a mí, sino todo lo que encierra la película en sus entrañas. Mi película es una historia sobre personajes que luchan contra el destino, contra lo que se supone que está escrito "en las estrellas". Personajes atrapados al otro lado del cristal, ese fino cristal apenas perceptible, casi invisible pero imposible de obviar, que les separa de sus sueños, contra el que se golpean constantemente y olvidan a diario con la facilidad de un pececillo de agua dulce. Personajes que no saben diferenciar entre lo que quieren y lo que necesitan, a los que les cuesta renunciar, que lo quieren todo. Y que poco a poco, deberán aprender a dejar de resistirse, a dejar de nadar contra corriente, no como una muestra de conformismo, sino todo lo contrario, asumir sus propias limitaciones, para así poder empezar a avanzar. Poco a poco. Para acabar en un sitio completamente distinto al que soñaban, pero igual o más acogedor y placentero".En cierto modo, tal y como reconoce Daniel Sánchez Arévalo, la película se pudo realizar gracias a la confianza ciega del productor José Antonio Félez, quien apostó por el proyecto desde el primer momento. Lo que más destaca el director sobre la experiencia de rodar su primer largo es también el apoyo de todo el equipo. En este sentido, el realizador afirma que "ha sido fundamental sentirme arropado, tanto a nivel artístico como técnico. Contar con la gente que ha confiado en mí desde el principio y con la que he desarrollo un fino sentido de la complicidad. Sentirme en el "set" como en casa. Para mí dirigir es un proceso bastante traumático y estresante. A mí me cuesta que me saquen de mi ordenador y de la soledad del escritor. Nunca fue mi objetivo acabar dirigiendo. Yo sólo quería escribir, para otros (para los buenos preferiblemente), pero poco a poco me di cuenta de que nadie iba plasmar mis historias como yo las imaginaba, como las veía. Para bien o para mal. La dirección surgió como una extensión natural y siempre aferrada fuertemente al proceso de escritura".