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Brad Grey
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El presidente y director ejecutivo de Paramount Pictures, Brad Grey, declaró hoy como testigo en el juicio a Anthony Pellicano, detective privado de Hollywood acusado de prácticas ilícitas, informó Los Ángeles Times.
En su testimonio, Grey negó ante el tribunal federal que tuviese conocimiento de alguna actividad ilegal llevada cabo por Pellicano cuando el investigador trabajó a su servicio. El detective se enfrenta a cargos por escuchas ilegales y sobornos a personalidades de Hollywood. El caso ha generado gran expectación, ya que el proceso podría airear trapos sucios de algunos rostros conocidos de la gran pantalla. Según Grey, la decisión de contratar a Pellicano cuando trabajaba para su anterior compañía la tomaron los abogados de la empresa con el fin de obtener información sobre el humorista Garry Shandling y el guionista Bo Zenga, con quienes mantenían litigios. Grey aseguró que hablaba con Pellicano "de vez en cuando", siempre le pareció "muy profesional" y nunca tuvo sospechas de ninguna actividad ilegal, ni tan siquiera se mencionaron en conversaciones los métodos que utilizaba el detective para obtener sus informaciones. Pellicano se encuentra en prisión preventiva sin fianza desde hace más de dos años mientras espera la resolución del juicio, que comenzó el pasado 5 de marzo en la Corte Federal de Los Ángeles y que podría depararle dos décadas de cárcel. La lista de clientes que el detective llegó a tener tras 20 años de trabajo en Hollywood incluye nombres como Michael Jackson, Tom Cruise o Elizabeth Taylor. En el otro bando se encuentra Silvester Stallone, que ya ha mostrado su disposición a acudir a declarar como testigo después de que Pellicano interviniese su teléfono. El detective declaró desde la cárcel que no tenía intención de revelar informaciones que pudiesen dañar a quienes han sido sus clientes, aunque aseguró que durante los interrogatorios ante el tribunal podría verse obligado a hacer preguntas incómodas a los testigos. La investigación de la Oficina Federal de Investigación (FBI) sobre las actividades de este detective comenzaron en 2002 y se prolongaron durante tres años. Los agentes concluyeron que Pellicano, en colaboración con un ex agente de policía y un trabajador de una compañía telefónica, trabajaba al margen de la ley para obtener informaciones que sus clientes pudiesen utilizar en su defensa ante casos de divorcio, disputas de negocios, e incluso violaciones y asesinatos.
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