13/10/2007
Frank Oz ha firmado con "Un funeral de muerte", estrenado este fin de semana, uno de sus títulos más personales e irreverentes, con el sabor de la genuina comedia inglesa, aunque al realizador y actor estadounidense le cueste verlo así porque asegura que no sabe "clasificar el humor". "No he hecho una película británica, aunque lo sean su guionista y la mayoría de los actores, y también la ambientación. No soy capaz de decir que un filme es británico, español o africano", aseguró el director en una entrevista.
Oz ha recurrido a los ingredientes que proporciona la "dinámica psicológica" de los funerales para construir una divertidísima historia en la que el último adiós al patriarca de una familia inglesa se verá complicado por situaciones cruzadas que acabarán arrastrando la ceremonia a un irremediable caos.
El cineasta quedó atrapado por el guión de
Dean Craig y se embarcó en una aventura alejada de los estudios de Hollywood, los enormes platós, los grandes equipos y los efectos especiales a los que está acostumbrado. Su vuelta a los orígenes no es por tanto el regreso al Reino Unido, su lugar de nacimiento, que abandonó a los cinco años cuando sus padres se establecieron en California, sino a una forma de hacer cine con menos recursos, pero más libre, sin ningún productor pidiendo cambios. "Tenía que apañármelas solo. Cada fotograma es fruto de mi decisión. Eso era lo que quería hacer y me ha hecho mucha ilusión trabajar de esa forma", destacó el cineasta, que tiene en su currículum cintas como "
La tienda de los horrores", "
Las mujeres perfectas", "
In and out" y "
¿Qué pasa con Bob?". Oz sitúa "Un funeral de muerte" en la línea de estas dos últimas películas por su humor irreverente, alimentado con palabras malsonantes, escatología sin tapujos, drogas, novios y ex novios, un tío gruñón e incluso un enano dispuesto a desvelar un gran secreto.
"Lo que más me atrae de un filme es el guión, como en este caso. Una vez que me engancha soy su esclavo, lo sigo y me amoldo a él. Me gustan los guiones en cierto modo comedidos, con sutilezas, con cosas ocultas que no están en las palabras. Luego, cuando dirijo, estoy poseído y al final no sé si lo que hago le va a gustar a la gente o no. Estoy tan metido en el proyecto que no veo nada más que eso", destacó.
Este realizador, actor en algunos de los "episodios" de "
La guerra de las galaxias" y la voz de "teleñecos" como Miss Piggie o el Monstruo de las Galletas, afirmó que el fin de su trabajo es "básicamente entretener". "Hay gente que me llama artista, otros no opinan lo mismo. Creo que soy un cineasta sin más", añadió Oz, que se confiesa un gran admirador de
Woody Allen -"
Annie Hall" es uno de sus filmes favoritos-,
Preston Sturges,
Howard Hawks y
Billy Wilder, este último autor de "
Con faldas y a lo loco", que considera "una de las mejores comedias jamás rodadas".
Sin embargo, recalcó que no es "ningún estudioso del cine", sobre el que carece de "teorías críticas", sino un "cinéfilo más, que acude a una sala con su bolsa de palomitas esperando que le guste la película que van a proyectar.
Con "Un funeral de muerte" puede que consiga quitarse el "mal sabor de boca" que le dejó su anterior título, "Las mujeres perfectas", que tenía un reparto regado de estrellas,
Nicole Kidman y
Glenn Close entre ellas, pero en la que cree que perdió "el camino en varios aspectos". No siente, en cualquier caso, ninguna preferencia por sus distintas facetas dentro del espectáculo. "Es el trabajo bien hecho lo que más me satisface", subrayó.