30/03/2009
La sinopsis de 'Déjame entrar' (Karma Films) la califica de cine de horror, pero a su director, Tomas Alfredson, le gusta más compararla a una historia de amor, a pesar de preferir no etiquetarla.
El realizador sueco declaró hoy que no se ve colocando el film en "una estantería específica en una tienda de videos", pero reveló que su obra "no tiene sólo la intención de entretener", destacando las "buenas intenciones" de la película, que se estrena en España el 17 de abril.
Oskar (Kare Hedebrant) es un chico de 12 años que sufre el acoso de sus compañeros de clase más fuertes, de quienes sueña con vengarse. Su vida empieza a cambiar con la llegada de una misteriosa vecina, Eli (
Lina Leandersson), que sale a pasear por las noches gélidas del invierno sueco sin aparentar tener frío. Una serie de desapariciones y asesinatos inexplicables en el barrio coinciden con su llegada.
Esta perturbadora película (definida por algunos críticos como "un cuento de hadas gore") viene cosechando galardones por donde pasa, como el Meliés de Oro del Festival de Sitges, el Premio del Público de la Semana de Cine Fantástico de San Sebastián, el Mejor Largometraje del festival de Cine Fantástico de Málaga y la Mejor Película del Tribeca Film Festival.
La obra, que contó con un presupuesto de más de 3 millones de euros, fue adaptada del libro homónimo del escritor sueco
John Ajvide Lindqvist, responsable del guión. Lindqvist declaró recientemente que, quitando el tema ´vampírico´, la historia es "autobiográfica". "John y yo pasamos por experiencias parecidas de acoso en la escuela y, a pesar de ser muy diferentes, compartimos visiones similares sobre la moral y la sociedad", detalló Alfredson sobre su colaborador. El realizador compitió con cerca de 30 directores interesados en adaptar la historia al cine.
"Puede atraer a otro público"
El director reveló que nunca se había interesado por el género del terror, pero cambió de idea cuando leyó el libro. "Creo que la película podrá atraer también a un público no aficionado al horror por su diferente visión del tema", declaró, detallando que no pretende encasillarse en el género.
"Me invitaron para dirigir 'Crepúsculo', pero no quiero ser el 'tío de los vampiros'", bromeó, añadiendo que fue difícil encajar el elemento fantástico de la mitología de los vampiros en una realidad social. "El sentimentalismo es algo muy arriesgado en el cine y es necesario conseguir que el público lo perciba sólo, no se puede forzar", dijo sobre el tema del ´bullying´, el elemento "más fuerte" de la película y del libro, según Alfredson.
Sobre la elección del reparto, el cineasta explicó que "no tenemos actores infantiles profesionales en Suecia, es necesario siempre hacer ´castings´, aunque tengamos una larga tradición de utilizar niños en el cine". La selección duró más de un año y Alfredson desveló que Kare Hedebrant y Lina Leandersson no tenían la intención de "ser famosos", además de ser "extremadamente inteligentes". "Ellos poseen la mirada de un adulto", añadió.
Rodaje a 30 grados bajo cero
Alfredson reveló que el rodaje fue "complicado" y tuvo lugar al sur de Estocolmo y en el norte del país, durante el riguroso invierno. "Trabajamos mucho por la noche, a temperaturas de 20 y 30 grados bajo cero y con sólo una hora de sol al día", detalló. "No hay sitio mejor que Suecia en el invierno para un vampiro", bromeó.
El director declaró que su país tiene una visión "negativa" sobre su propia cinematografía. "Siempre nos disculpamos en el exterior por ser un lugar 'culturalmente pobre' en este sentido", precisó, añadiendo, sin embargo, que se están haciendo "cosas nuevas muy buenas" en el país de
Ingmar Bergman.
"Bergman era un director fantástico que enriqueció la cultura sueca, es casi imposible compararse a él, pero está naciendo una nueva generación de buenos cineastas", aseguró. "Deberíamos apoyarnos en lo que nos hace diferente, en la estética nórdica, por ejemplo, porque cuánto más específico eres, más universal puedes resultar", subrayó.
Alfredson destacó también el carácter sueco como elemento cinematográfico, poniendo como ejemplo los silencios característicos de este pueblo, muy explorado en ´Déjame entrar´ como factor de suspense. "Los suecos comunican mucho a través de los silencios y una cosa clave que encontré es que cuanto menos explícito eres, más imagina el público y estas aportaciones son las imágenes más fuertes", matizó.
El también director de teatro (forma parte de una compañía de comedia, definida por él como una especie de "Monty Python sueco") reveló que no reaccionó bien al conocer la noticia de que el libro va a tener una versión cinematográfica estadounidense. "De inicio odié la idea porque después de trabajar tres años en la historia sentía que ésta ya era un poco mía", confesó.
"Me estoy acostumbrando a eso, pero me parece triste que el público americano no esté preparado para el cine europeo y necesite hacer su versión", precisó, añadiendo, sin embargo, que 'Déjame entrar' tuvo éxito en la taquilla norteamericana.