Paramount Channel dedica la noche a las terroríficas 'Viernes 13'
Según la leyenda, los Viernes 13 se relacionan con el terror y con el miedo, y Paramount Channel dedica su noche de cine a emitir la segunda y la tercera parte de Viernes 13. Ambas cintas, de 1981 y 1982, están dirigidas por el experto en el género, Steven Miner.
Nada mejor que un viernes 13, que se relaciona con el terror y el miedo, para dedicar a recordar algunas de las cintas de Viernes 13. Paramount Channel se sube a este carro cinematográfico, a las 22.00h., con la tercera entrega y, a las 23.40 h., con la segunda. No apto para los que sufren del corazón.
En la tercera entrega de Viernes 13, Jason reaparece tras su misteriosa huida al final de la segunda parte para matar al propietario de un almacén y a su esposa. Poco después, vuelve a Crystal Lake para aterrorizar a Chris, hija del acaudalado propietario de la zona, y a sus invitados en una casa de veraneo.
En la segunda, Alice, superviviente de la tragedia del campamento de Crystal Lake, muere asesinada en su apartamento. Cinco años más tarde, un grupo de jóvenes aparece en el escenario de las macabras muertes, que aparentemente ha recuperado la normalidad, para realizar un curso de entrenamiento. Cuando el grupo se separa empieza de nuevo el implacable ritual sangriento. Paul, el líder del grupo, y su novia Ginny vuelven al campo para descubrir la masacre y también al autor de los crímenes, un Jason milagrosamente vivo pero terriblemente deformado y sediento de venganza.
Tras el éxito de Viernes 13, la productora Paramount se apresuró a realizar una secuela que no contó con el artífice de la primera parte, Sean S. Cunningham, ni con la mayoría de actores que aparecen en ella. A pesar de ser una producción de un gran estudio hollywoodiense, su realización fue similar a la anterior, con escaso presupuesto y reparto prácticamente desconocido. Sin embargo, repitió el éxito comercial, lo que aseguró la continuidad de la saga.
La tercera entrega de la serie Viernes 13 contó con la novedad de haber sido rodada con tecnología 3D, una innovación que no se respetó en su edición en video y provocó que los ángulos de cámara inquietantes se convirtieran en desconcertantes en su versión doméstica. Exceptuando los elementos técnicos, Paramount invirtió lo mínimo en la película, recurriendo otra vez a actores desconocidos, incluido el mismo Jason. Además del habitual recital de muertes sangrientas, en esta entrega Jason se apodera de una máscara de hockey, un elemento visual que se convertirá en imprescindible en secuelas posteriores.