Paul Naschy vuelve al cine: su vida en 10 películas
Casi tres años después de su defunción, Paul Naschy vuelve a la vida en O Apostolo (El Apóstol), una cinta de animación en la que participó con su voz y que no ha llegado hasta este miércoles a las salas de cine españolas. Aprovechamos para repasar su biografía a través de diez películas.
Nació el 3 de septiembre de 1934 como Jacinto Molina Álvarez, pero todo el mundo le conoce por su nombre artístico: Paul Naschy. Siendo Licenciado en Arquitectura y siete veces Campeón de España de Halterofilia, resulta cuanto menos curioso que fuese el cine de terror el que marcaría su vida personal y profesional.
La fascinación que sintió al ver Frankenstein y el hombre lobo le hizo entregarse al Séptimo Arte en cuerpo y alma. Actor, guionista y director, interpretó en incontables ocasiones a los monstruos clásicos: Conde Drácula, La Momia, El Jorobado...
No obstante, el rol que más veces ejerció fue el de Hombre-Lobo, lo que le valió el apodo del 'Lon Chaney español'. El destino, además, quiso que aquella noche del 30 de noviembre de 2009 en la que falleció brillase la luna llena. Moría el hombre y nacía la leyenda...
Rey de reyes (1961)
Aún con su nombre real, Jacinto Molina Álvarez se marcó sus primeros pinitos interpretativos a principios de la década de los sesenta en producciones internacionales grabadas en nuestro país como Rey de reyes (1961), El Cid (1961), 55 días en Pekín (1963) o El último gladiador (1964). Eran, por supuesto, pequeños papeles como extra y en muchos casos ni siquiera aparecía en los títulos de crédito.
La marca del hombre lobo (1968)
La marca del hombre lobo es la película que le cambiaría la vida para siempre. De la mano del director Enrique L. Eguiluz, Molina veía materializado su primer guión cinematográfico. El texto (a pesar de que se pensó en un principio para Lon Chaney Jr., idea que se desechó por la avanzada edad del actor) lo había escrito a su justa medida para interpretar el papel protagonista, Waldemar Daninsky, un hombre lobo para cuyo nombre se había inspirado en el levantador de pesas polaco Waldemar Bachanvski, al que conoció en los campeonatos mundiales.
La cinta se estrenaría a nivel mundial, con lo cual Jacinto Molina tuvo que buscar un nombre artístico más internacional de cara a la promoción. Recordando a otro halterista, Imre Nagy, nacía Paul Naschy.
La noche de Walpurgis (1971)
El éxito de La marca del hombre lobo llevaría a Paul Naschy a encasillarse de buena gana en el personaje de Waldemar Daninsky, al cual daría vida en 12 largometrajes, ganándose el apodo del 'Lon Chaney español'. Aquel mismo año, 1968, se rodó la segunda de estas películas, Las noches del hombre lobo, la cual nunca llegaría a finalizarse por la muerte de su director, René Govar, que supuestamente fallecía en un accidente de coche con la única copia.
La cuarta cinta como Daninsky, La noche de Walpurgis, es una de las más aclamadas de la filmografía de Naschy, que pondría de moda en nuestro país el denominado género del 'fantaterror', la contrapartida española a la factoría Hammer, inspirado en los monstruos clásicos de la literatura gótica (Drácula, Frankenstein, El hombre lobo...) pero con unos presupuestos que nada tenían que ver con los de la Universal.
Inquisición (1976)
Tras varios años trabajando en el gremio, Naschy decidió que ya había aprendido lo suficiente del mundo cinematográfico como para ponerse detrás de una cámara. Inquisición sería la primera de sus quince películas como director. En muchas de ellas, y en esta la primera, ejerció a la vez de director, actor y guionista.

El museo del Prado (1980)
Durante los años ochenta, y ante el desinflamiento que el fantaterror había sufrido en la recta final de los setenta, el actor se trasladó a Japón, donde vivió con su familia por un periodo de seis años. Allí se dedicó a rodar documentales sobre la cultura española para el público nipón como El Museo del Prado (1980), El Palacio Real (1981) o El Escorial (1982). Al volver a su país se encontraría con una industria cinematográfica a la que ya no le interesaban en absoluto los monstruos clásicos, condenándole por muchos años al ostracismo.
Aquí huele a muerto (¡pues yo no he sido!) (1990)
A pesar de la espalda que el cine le había dado, Jacinto fue un incansable trabajador que participó en cualquier proyecto que se le ofreciese, tocando otros géneros ajenos al terror como la acción, el cine de aventuras o la comedia. Ejemplo de ello es Aquí huele a muerto, protagonizada por los cómicos Martes y Trece, en la que Molina aceptaría el papel del Comisario.
Licántropo: el asesino de la luna llena (1996)
Naschy interpretaría por última vez a Waldemar Daninsky en una cinta para cine en Licántropo: el asesino de la luna llena, donde él mismo volvía a firmar un guión dirigido por Francisco Rodríguez Gordillo. En 2004 reinterpretaría al personaje en Tomb of the werewolf (La tumba del hombre lobo), película estadounidense de bajísimo presupuesto editada directamente en DVD para su consumo doméstico.

Empusa (2010)
Su última película como guionista y director. Paul Naschy se marcaba un auto homenaje interpretando a Abel Olaya, un actor de género venido a menos que malvivía su jubilación gracias a sus dotes adivinatorias. Todas las características de la serie B (presupuesto ínfimo, misoginia, guion plano y previsible...) exageradas hasta el extremo para una película imposible de tomar en serio.
La herencia Valdemar (2010)
A diferencia de otros artistas, a Paul Naschy le llegó el reconocimiento en vida. Si las dos últimas décadas del Siglo XX le marginaron, las nuevas generaciones de amantes del terror le rendían tributo en el nuevo milenio. En abril de 2009 recibió el Premio Especial Ciudad de Alicante de la VI edición del Festival de Cine, y pocos días antes de su muerte se le rendía tributo en la XXII Muestra de Cine Independiente y Fantástico de Toledo, a la que ya no pudo acudir por su precario estado de salud.
Por otro lado, la revista online de cine de terror y fantástico ScifiWorld publicó aquel mismo año su primera novela, 'Alaric de Marnac', así como su biografía autorizada, 'Paul Naschy: La Máscara de Jacinto Molina'. El 30 de noviembre moría en Madrid una noche de luna llena. A petición suya, sus restos fueron enterrados en Burgos.
Los nuevos directores también se acordaron de él. José Luis Alemán homenajeaba al fantaterror en general y a Paul Naschy en particular con La herencia Valdemar historia inspirada en el universo de H. P. Lovecraft. El director consiguió reunir bajo su propia productora un presupuesto de nada menos que 13 millones de euros exentos de subvenciones, convirtiendo su película en una de las más caras del cine español. No obstante, Naschy, que protagonizaría aquí su última aparición delante de las cámaras, no viviría para ver su estreno el 22 de enero de 2010.
El filme, dedicado a su memoria, no pudo tener peor acogida entre crítica y público. Primero, porque la campaña de promoción no dejó claro que se trataba de una película partida en dos mitades (la segunda, La sombra prohibida, se estrenó un año más tarde), con lo cual el espectador encontraba una historia inconclusa al ir al cine a ver la primera parte (pocos fueron a ver su desenlace). Y segundo, porque Alemán se centró demasiado en la parte visual y los impecables efectos especiales cojeando en otras labores como la dirección de actores. Tal fue el revuelo, que el propio director escribió una carta pidiendo 'disculpas' por su obra.
El Apóstol (2012)
Pese a haberse terminado su realización en 2010, El Apóstol (O Apostolo) no ha sido hasta este miércoles cuando la película se ha estrenado en las salas comerciales de nuestro país. La cinta de animación, que cuenta con la voz de Jacinto Molina doblando al personaje del Arcipreste, supone una mezcla de terror, humor y fantasía apta para todos los públicos. Los fans de Paul Naschy están de enhorabuena, ya que podrán disfrutar de nuevo de su arte en la gran pantalla.







