Penélope Cruz y otras 7 actrices que hicieron de putas
Ejercer de prostituta no es un plato de gusto. Pero a las actrices que han ejercido el oficio más antiguo del mundo en el cine no les ha ido nada mal. La última en probar ha sido Penélope Cruz, en A Roma con amor, de Woody Allen.
Una Jodie Foster adolescente de 14 años que no levantaba más de tres palmos del suelo lo fue en Taxi Driver. Charlize Theron lo era en Monster (y, además, lesbiana y asesina en serie). Mira Sorvino en Poderosa Afrodita. Elisabeth Shue en Leaving Las Vegas. Nicole Kidman en Moulin Rouge. Julia Roberts en Pretty Woman. Y muchas otras...
Además de la profesión que ejercieron para la ficción, lo que une a todas esas actrices es que esos papeles les valieron reconocimientos y galardones. Jodie Foster fue nominada al Óscar como Mejor Actriz de Reparto. Charlize Theron se llevó el Óscar como mejor actriz principal, igual que Mira Sorvino. Elisabeth Shue se hizo con una nominación a los premios de la Academia (y, después, prácticamente desapareció del panorama cinematográfico). Nicole Kidman ganó el Globo de Oro por su trágica y afinada interpretación en Moulin Rouge y una nominación a los Óscar, lo mismo que Julia Roberts por Pretty Woman.
Viendo este listado, parece evidente que hacer de puta en la gran pantalla da muchas alegrías.
Quizá por eso (o porque cuando Woody Allen llama a un actor o a una actriz, nadie es capaz de decirle que no), Penélope Cruz se ha enfrentado a esta profesión en la ficción. Lo hace en A Roma con amor, donde interpreta a Anna, una prostituta de lujo italiana, descarada, deslenguada y muy sincera, que ofrece sus servicios en Roma y que se tiene que hacer pasar por la mujer de uno de los personajes, interpretado por Alessandro Tiberi.
Penélope ha sido la última, pero no la última. Aquí recordamos a siete actrices que ejercieron de prostitutas en el cine... y aún se las recuerda.
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Catherine Deneuve (Belle de Jour)
Melena rubia, ojos de gacela, cutis de terciopelo, porte aristocrático... Catherine Deneuve lo tenía todo para interpretar a la adinerada Severine Serizy, una mujer casada con un eminente cirujano que, aburrida de su rutinaria vida, acude a trabajar a un prostíbulo donde será conocida como Belle de Jour. Luis Buñuel, con este papel en la película del mismo nombre, la convirtió en prostituta, pero consiguió que la actriz estuviese magnética, fría y enigmática. Soberbia.

Julia Roberts (Pretty Woman)
Reconozcámoslo: la prostituta a la que intrepreta Julia Roberts en Pretty Woman en la más dulzona, ñoña y abominable de la historia del cine. Y, por supuesto, la menos creíble. Pero Pretty Woman es uno de esos clásicos instantáneos que tanto le gustan a Hollywood y al público (cada vez que se emite en televisión, los audímetros de las cadenas hacen fiesta), y eso hay que sumárselo en su haber. Porque en realidad, Pretty Woman es un cuento de hadas moderno en el que Julia Roberts, en vez de prostituta, podría haber sido camarena, dependienta de videoclub o profesora de fitness. Hubiera dado igual. Tanto, como si lo hubiera filmado Disney, que no habría conseguido una película más almibarada.

Mira Sorvino (Poderosa Afrodita)
Con su papel como Linda Ash en Poderosa Afrodita, una prostituta parlanchina, de voz insufrible y actriz porno a tiempo parcial, Mira Sorvino se consagró como la actriz del momento. El papel como ingenua aspirante a actriz que le ofreció Woody Allen fue el cúlmen de su carrera, con Óscar incluido. Gracias a su interpretación y a un montón de frases de cuando Woody estaba en plenitud.

Melanie Griffith (Doble cuerpo)
Doble cuerpo es la película más hitchcockniana de Brian de Palma. En ella, hay homenajes nada velados a Vértigo y a La ventana indiscreta. Pero en vez de abordar, como su maestro, la obsesión amorosa, el director estadounidense va un paso más allá para retratar la obsesión sexual. El protagonista es Jake Scully (Craig Wasson), un tipo que se traslada a casa de unos amigos para cuidarla durante su ausencia, que descubre que ante sus ojos, en una casa cercana, una morenaza ofrece todas las noches una especie de striptease en su dormitorio. Y eso se convierne en una obsesión. En la película, Melanie Griffith tiene un pequeño pero memorable y encantador papel como prostituta y doble de cuerpo.

Jane Fonda (Klute)
En 1971, Alan J. Pakula juntó para su segunda película a dos actores solventes como Donald Sutherland y Jane Fonda para dar vida a un policía que investiga la desaparición de un amigo y una prostituta, de la que se enamora, que es la única pista para encontrarle. En Klute, una clásica cinta de cine negro, Jane Fonda está deslumbrante en su papel de prostituta que desnuda su cuerpo y también su alma delante de la cámara. El papel le valió a la actriz el Óscar a la mejro actriz, que volvería a ganar tres años después por El regreso.

Shirley MacLaine (Irma la Dulce)
En 1963, cuando Billy Wilder rodó Irma la Dulce, muchas mentes bienpensantes consideraron la película una inmoralidad. Claro, que el argumento, para aquella época, hace 49 años, se las traía. Irma (Shirley MacLaine) es una puta de París asqueada de su chulo y de su trabajo. Entonces, conoce a un policía (Jack Lemmon) que termina enamorándose de ella y se convierte en su protector. Los celos le conducen a convertirse en su único cliente, el misterioso Señor X. Pero, a pesar de las críticas, o a pesar de ellas, Irma la Dulce es uno de los mayores éxitos de Billy Wilder, en el que Shirley MacLaine está magnífica, caminando con solvencia por la fina línea que separa la sensibilidad, la alegría y la moralidad.

Sophia Loren (Ayer, hoy y mañana)
Tres historias, tres mujeres y una única Sophia Loren. En eso consiste Ayer, hoy y mañana, el tríptico-película que el maestro italiano del neorrealismo, Vittorio De Sica, rodó en 1963 y en el que utilizó, para las tres historias, a sus dos actores fetiche; Marcello Mastroianni y Sophia Loren. En la tercera historia, la actriz napolitana interpreta a Mara, y su trabajo es el más antiguo del mundo: una prostituta independiente por que que un seminarista decide abandonar su vocación. ¡Y quién no lo haría!
