San Sebastián 2012: 60 años de anécdotas del Festival
La puntería de Lola Flores en el tiro de pichón, el sorprendente anonimato de Alfred Hitchcock, la ira de Lana Turner, el cubo de agua de Fernando Trueba o la confusión mística de Willem Dafoe han dado también contenido a la historia cinematográfica de un Festival de San Sebastián que, en estos días, vuelve a desplegar su fabulosa alfombra roja.
Nadie se fijó en él porque nadie le conocía. Alfred Hitchcock paseó su orondo perfil por la Concha y callejeó por el casco antiguo de San Sebastián disfrutando del anonimato que le proporcionaba aquella España tan alejada de todo. Aun así, el festival que se celebraba en esos días ya contaba con cierto reconocimiento, sobre todo entre los donostiarras.
Estos comenzaron a ser conscientes de que el cine les estaba colocando en el mapa del glamour internacional en ese verano de 1958, cuando también recibieron a Kirk Douglas, el primer mito de Hollywood que había aceptado la invitación del certamen, entonces en su quinto aniversario.
Es verdad que en la segunda edición, Gloria Swanson ya se había alojado en el hotel María Cristina, una diosa del pasado mudo de la que, la verdad sea dicha, casi nadie se acordaba. Mucha más repercusión había tenido el elenco de ídolos patrios que se había dejado ver por allí.
De hecho, la presencia de Carmen Sevilla, Paquita Rico y Paco Rabal en la primera edición (1953) proporcionó un éxito inesperado a aquella idea que había tenido una decena de empresarios de Donostia, interesados casi exclusivamente en dar más vida comercial a los veranos de la ciudad. No es de extrañar que ese espíritu festivo llevara a más público y famosos a los toros y a los bailes junto al mar que a las proyecciones de las películas -todas sometidas a censura-.