Autor crítica:
E. RODRÍGUEZ MARCHANTE
Hopkins.htm>Anthony Hopkins es un actor que no se sujeta en cualquier catálogo, un hombre en cuyo rostro caben, a la vez, los dos extremos de la moral del ser humano, tal y como demostró en ese personaje por el que le dieron un Oscar de Hollywood, Hannibal Lecter (convertir en alguien digno de un Oscar a un asesino despiadado es un arte cuyo secreto no se encuentra en ningún Método). Tiene Hopkins interpretaciones más allá de lo que ningún texto puede expresar, como ese M. Stevens, el mayordomo de "Lo que queda del día", o ese C. S. Lewis de "Tierras de penumbra"...
Y viene este preámbulo al caso porque Anthony Hopkins, su interpretación, es casi toda esta película que firma el australiano Roger Donaldson, "Burt Munro: un sueño, una leyenda", y en la que se narran las peripecias de este peculiarísimo personaje, un vejete, que con tesón e ilusión consiguió batir el récord de velocidad en Lago Salado (al otro lado del mundo, pues él es neozelandés) con una moto Indian de 1920 a cuyos arreglos y toques dedicó toda su vida.
Hay algo extraordinario en el modo con el que Hopkins combina en Munro la extravagancia de lunático con la bonhomía de marciano, dándole un "cuerpo" que podría recordar tanto al Alvin Straight de David Lynch en "Una historia verdadera", como al Paco Rabal de "Los santos inocentes". Algunos detalles son de guión, desde luego (orinar en el limonero o la estructura y el espíritu de "road movie"), pero otros sólo pertenecen a la naturaleza del actor, como el modo de saludar, de alegrarse o entristecerse, de "vivir" los achaques propios y los de su también marciana moto Indian, el trasladar su estado de ánimo a la luz, el brillo y tamaño de su personaje dentro del plano...
Donaldson juega las cartas que tiene con eficacia y permite con naturalidad y una cámara servicial que esos aires Hopkins le ventilen la película, siendo ésta al tiempo un "biopic", una "road movie", un drama de superación y búsqueda del éxito, una comedia y, sin duda, una película llena de carne de cine (apta para vegetarianos).
Total, que no es la tensión de una carrera entre Rossi y Pedrosa, pero sale uno con el puño agarrotado de tanto apretar el acelerador de su butaca.
Donaldson juega las cartas que tiene con eficacia en esta "road movie"
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