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Corazones solitarios

Autor crítica: ANTON MERIKAETXEBARRIA

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John Travolta persigue a los asesinos de los corazones solitarios, la pareja criminal más buscada en la América de los años 40

Los primeros novelistas del género negro se expresaron mediante la constatación de los actos físicos y de las frases que emanaban de los personajes. Su lenguaje, fue, por tanto, idóneo para las iniciales necesidades del cine sonoro, y Hollywood recurrió de forma inmediata a tales escritores. De ahí nació la célebre asociación entre novela negra -o pulp fiction- y cine negro -o filme noir-, plasmada en múltiples películas de extraordinaria envergadura ética y estética, incluidas Scarface, de Howard Hawks; Perdición, de Billy Wilder; El halcón maltés, de John Huston; y Retorno al pasado, de Jacques Tourneur; así como las aportaciones del cine europeo, encabezadas por René Clément (A pleno sol, 1959) y Jean-Pierre Melville (El círculo rojo, 1970).

Porque Corazones solitarios recupera un sangriento suceso, tratado ya en Los asesinos de la luna de miel (Leonard Kastle, 1970). Un aterrador thriller sobre dos maníacos asesinos que existieron en la vida real, Martha Beck y Raymond Fernández que, al igual que los criminales de A sangre fría jamás hubieran perpetrado sus crímenes por separado. Juntos eran otra cosa: él, un machito resultón atraía a las presas a casa, les presentaba a su oronda hermana, y procedían a entrar en faena. Cuando estaban en lo mejor, ¿sorpresa!, la hermana era la novia, y entre ambos mataban a la intrusa. Terminaron en la famosa prisión de Sing Sing, pero el filme hizo furor.

La película arranca a finales de los años 40, cuando Martha y Raymond se convirtieron en la pareja más buscada de Norteamérica. Bautizados por la prensa como los asesinos de corazones solitarios, amantes de la mentira, el dinero fácil y el sexo escabroso, estafaban a sus víctimas y luego las liquidaban brutalmente. En este juego mortal cometieron una veintena de asesinatos y acabaron en el patíbulo. El detective Elmer C. Robinson (encarnado con su habitual pachorra por John Travolta) participó en su captura en 1949 y la película del debutante director en el largometraje de ficción Todd Robinson, reconstruye estos hechos de manera minuciosa, ordenada, cuidando la ambientación, pero mostrándose en todo instante incapaz de retratar la locura de tan inquietantes psicópatas.

Nieto de policía

La desasosegante secuencia del asesinato en la cama de un cliente que recogen en el camino, es el único instante en el que Robinson logra comunicar algo del salvajismo inherente a la situación, dejando que el resto de la película transcurra sin sorpresas, incluidas las estereotipadas interpretaciones de Salma Hayek y Jared Leto, que daban para mucho más.

El realizador es nieto del policía encargado de las pesquisas, con lo cual nadie mejor que él para filmar tan tenebrosa historia. Por lo demás, Corazones solitarios cuenta con un competente plantel de actores secundarios, con el todoterreno James Gandolfini al frente, un actor que vale tanto para un roto como para un descosido, demostrado a lo largo de títulos tan variados como Perdita Durango, The Mexican y, por supuesto, la exitosa serie televisiva Los Soprano, donde su recreación del personaje de Tony Soprano es un ejemplo fehaciente de cuanto decimos.

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