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Corrupción en Miami

Autor crítica: RICARDO ALDARONDO

Valoración del crítico:

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Son numerosas las series de televisión adaptadas al cine, pero no se nos ocurren ejemplos como el de Corrupción en Miami: el productor de la serie, Michael Mann, la reconvierte en película veinte años después, cuando ya se ha convertido en uno de los directores más interesantes del cine moderno, capaz de insuflar calidad, elegancia y profundidad al género de, más o menos, acción.

Cabía esperar, por lo tanto, lo mejor de Corrupción en Miami, la película. Sin embargo, el resultado es algo frustrante. Ni es un reencuentro, con todos sus ingredientes, con la serie original, ni es la mejor película de Michael Mann. El mayor problema está en el guión: ocurren menos cosas que en cualquier capítulo de la serie, y en cambio dura dos horas y cuarto largas. Quienes la vean desde el punto de vista exclusivamente de entretenimiento, se removerán en la butaca. Michael Mann se toma tiempo, mucho tiempo, para todo. En realidad todo se centra en un caso de tráfico de drogas a mansalva y en cómo atrapar a los malos, con historia de amor cruzada. Claro, que no es lo mismo una película estirada por un cualquiera, que por un Michael Mann que, una vez más, fascina con su forma de filmar. De hecho, Corrupción en Miami es mucho más interesante desde el punto de vista técnico que desde el emocional. El humor escasea, los personajes se quedan un poco distantes, especialmente un Colin Farrell demasiado preocupado por darle una estética a su papel de chulo macarra, mientras Jamie Foxx se muestra bastante más suelto. En cambio es llamativa la muy breve y muy intensa presencia de Luis Tosar, demoledor con esa negra mirada.

Corrupción en Miami tiene ese tono luxury de la serie original, impregnando trajes, casas y una sensual banda sonora, pero carece del puntillo colorista y algo hortera que era uno de sus atracivos. A cambio, Michael Mann ofrece nuevas dosis de pericia en la filmación de las escenas nocturnas, jugando con el digital, o en los tiroteos. Corrupción en Miami es elegante y poderosa en imágenes, pero tiene un déficit de emociones.

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