Autor crítica:
ANTONIO WEINRICHTER
Esta curiosa película tiene la peculiaridad de plantear desde su modestia de medios una prolija situación límite: la involuntaria pero efectiva ocupación de una embajada por parte de un grupo de okupas madrileños, acompañados también sin querer por una trepa reportera televisiva que servirá para retransmitir en vivo y en directo la agitada peripecia. Como la embajada es la cubana y coincide que en ésas llegó el comandante Fidel y... convocó elecciones, la cosa da para mucho bullicio colorista. Orquestar todos estos hilos sin que la película degenere, como la situación que presenta, en una astracanada sin sentido, requeriría un control maestro que no alcanza a ejercer ni el debutante realizador Rai(mundo) García ni su nutrido reparto. El caso es que no pecan por exceso, como sería de esperar, sino por defecto. El elenco joven vocaliza con soltura sus "coloquiales" diálogos y la labor de composición y de sobreactuación queda reservada a los más veteranos.
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