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Cuestión de honor

Autor crítica: ROBERTO GONZALEZ

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Un reparto conocido es la principal baza de esta cinta dirigida por el estadounidense Gavin O'Connor, responsable de "El milagro", una ignota producción Disney sobre un equipo de hockey sobre hielo. El filme reúne a dos solventes actores como Edward Norton y Colin Farrel (el primero más solvente que el segundo) para interpretar a dos policías con diferencias en su código ético. El protagonista de "American History X" encarna al detective Ray Tierney, encargado de investigar la muerte de cuatro policías de Nueva York en una emboscada. Pronto descubrirá que los traficantes de drogas implicados en el delito habían sido informados de que los agentes les pisaban los talones.

Así, sus investigaciones le llevarán hacia su hermano, Francis y su cuñado Jimmy Egan (Farrel). El veterano John Voight da vida al jefe de Detectives de Manhattan, Francis Tierney Sr., el padre de Ray y Francis. Preocupado por la corrupción dentro del cuerpo encarga el caso al primero de ellos con la esperanza de que controle a su hermano. El realizador Gavin O'Connor, hijo de un agente, quería contar una historia que uniera los lazos profesionales con los familiares dentro del Departamento de Policía de Nueva York. Para el papel protagonista pensó enseguida en Edward Norton.

Este, según su costumbre, colaboró activamente en el desarrollo de su personaje, un detective en auge cuya carrera se vio truncada por un comprometido incidente. Ray tiene la oportunidad de volver a la acción, pero el caso implica a los de su propia sangre. Para Norton, la película tiene un trasfondo moral: "Se trata de unas personas que se ven obligadas a decir la verdad, y de lo difícil que resulta hacerlo en algunas ocasiones. El dilema central de Ray era muy difícil: decidir entre ser leal a su familia o a la institución que representa, entre la ley de todos y una ley superior".

El fin y los medios
Noah Emmerich, al que no veíamos desde la excelente "Juegos secretos", da vida al hermano de Ray, torturado por problemas laborales y personales. Francis deja actuar al policía corrupto que interpreta Colin Farrel que intenta convencerle de que el fin justifica los medios. El actor irlandés, relacionado durante el rodaje con su compañera Lake Bell, se está especializando en personajes con conflictos morales, tanto en "El sueño de Casandra" como en la reciente y reivindicable "Escondidos en Brujas".
Su nuevo personaje muestra muchos menos remordimientos, aunque conserva una faceta humana. "En algún lugar del camino, él fue a parar al lado equivocado de la ley. Es totalmente contradictorio: con su familia, muestra una gran dulzura y una gran capacidad de dar amor, pero siente también mucha rabia y miedo", afirma Farrel acerca de su personaje, un auténtico peligro con una plancha en la mano. Con suerte esta interpretación de policía violento y sin escrúpulos nos librará de los recientes tics a los que se está acostumbrando el actor.

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