Autor crítica:
BORJA CRESPO
Los videojuegos continúan revelándose como una de las mejores opciones para combatir el tedio en los tiempos que corren. Los beneficios que generan están desplazando a la industria del cine, con lo cual, si no puedes con tu enemigo únete a él. Las versiones cinematográficas de grandes éxitos de las plataformas de juego se reproducen como hongos y asaltan la cartelera con claro olfato comercial. Cine y videojuegos al alimón, la nueva moda en Hollywood, uno de cuyos frutos es Dead or Alive, léase vivo o muerto.
DOA es la adaptación del popular título electrónico homónimo, un juego de lucha de la factoría Tecmo que invita a los participantes a elegir un personaje con unas características letales concretas y golpear al contrario en un torneo de lucha encarnizada que consiste en dar a los botones del mando con fruición, buscando mamporros imposibles, hasta que la consola eche humo. ¿A tortazo limpio!
DOA cobra vida en imagen real bajo la batuta de Cory Yuen, responsable de Transporter. Antes de enfundarse el traje de director se inició en el cine como doble especialista de Bruce Lee. Experto en artes marciales, no es difícil imaginar en qué se ha centrado a la hora de afrontar esta cinta de acción trepidante dirigida a conciencia a los amantes del género. Produce el intercambio de patadas voladoras convenientemente coreografiadas Paul W.S. Anderson, alma máter de la saga cinematográfica Resident Evil. La historia, lo que menos importa en un espectáculo visual de estas características, fusiona Los ángeles de Charlie y Operación dragón. Cuatro bellezas curvilíneas (Jaime Pressly, Holly Balance, Devon Aoki y Sarah Carter) comienzan como rivales en un concurso de artes marciales al que sólo se puede acceder por invitación. Sin embargo, no tardarán en juntarse y formar un equipo para dar su merecido a los malos de la función. Al grupo de mujeres de armas tomar se unirá, en selváticos parajes y lugares paradisíacos, la flor y nata de los luchadores de élite a nivel mundial.
"Los personajes del juego y de la película son muy similares, a pesar de que son dos mundos muy distintos" comenta el director. "Hoy en día es relativamente fácil producir una cinta de acción si se emplean imágenes creadas por ordenador. No es como cuando comencé en la industria, cuando un equipo de artistas tenía que pintar meticulosamente cada fotograma para ocultar los cables que sujetaban a los actores en suspensión durante las escenas de lucha. Pero las imágenes generadas por ordenador tienen un inconveniente: no son tan excitantes como las imágenes reales. Cuando los actores tienen que fingir que una situación es estimulante o incluso peligrosa, el espectador puede ver la diferencia, no importa lo buenos que sean los actores".
No es difícil imaginar que en DOA se han cuidado al máximo las escenas de lucha, utilizando nuevas técnicas, un detalle que encandilará al público potencial de este tipo de productos de entretenimiento puro y duro. Analizándola en su contexto, la película de Yuen cumple con las expectativas y puede tacharse de buen cine de evasión, por encima de la media a la que estamos acostumbrados últimamente.
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