Autor crítica:
FEDERICO MARTÍN BELLÓN
Cuando despertó, Fidel Castro estaba en Miami, adonde había llegado convertido en balsero involuntario. El punto de partida es tan genial como peligroso y González Padilla tiene el descaro añadido de despreocuparse por el qué dirán. Como remate, encuentra a un actor, locuaz e incontenible, que se parece más al personaje de lo que el público americano sospecharía jamás. La primera sensación es por tanto de alivio, gracias al enfoque y a la ausencia de doctrina. Es entonces, preparado para el disfrute, cuando el espectador descubre que la comedia no termina de arrancar y que, una vez convertido en un personaje más, Fidel no tiene ni pizca de gracia.
Qué puntuación le das? Opina!