Autor crítica:
Ana Verónica García
Cuando Kenny Ortega grababa para uso privado de Michael Jackson los preliminares de lo que podría haber sido el último gran espectáculo del artista no se imaginaba ni por asomo que tendría que recopilarlo para montar lo que se ha convertido, por trágicas circunstancias, en el metraje del mejor estreno de una película de conciertos (por encima de Hannah Montana/Miley Cyrus: Best of Both Worlds Concert Tour). La intención de Michael era filmar los conciertos en Londres y lo que pasaba entre bastidores para los extras del DVD. Estas grabaciones (las de la película) eran sólo para repasar y hacer ajustes en el espectáculo.
Desde el pasado mes de abril Michael Jackson se encontraba inmerso, bajo la dirección de Kenny Ortega (el también director de la saga High School Musica) en la preparación de una serie de 50 conciertos que el Rey del Pop iba a ofrecer en Londres y el cineasta decidió recoger imágenes de todo el proceso, desde los preliminares de los castings de bailarines hasta los momentos en los que MJ presenta ante sus fans en Londres el espectáculo This is it. De las 120 horas de grabación captadas y que no iban a ser exhibidas, el documental resume en casi dos horas el montaje y la preparación de cada una de las canciones que Jacko iba a poner en escena este verano.
Es fascinante ver a MJ en acción, bailando y cantando como si le saliera de dentro, como algo natural. Hablando y en su relación con el equipo se le nota, físicamente frágil y delgado pero en el momento en el que suenan los primeros acordes de cualquiera de los temas una fuerza interior parecía brotar de su interior y le mueve por encima del escenario con una majestuosidad imponente. Si estaba agotado en el escenario como se ha dicho en numerosas ocasiones, desde luego ni siquiera se atisba en este documental. En las imágenes en las que se a Jackson con Kenny Ortega preparando algún tema o las introducciones en vídeo se ve a un artista tremendamente ilusionado con el proyecto y deseoso de llevar al escenario para transmitir esa ilusión y esa esperanza a los demás.
Los conciertos iban a incluir, como se muestra en el material recogido en el Staples Center de Los Ángeles y The Forum en Inglewood, en California, una increíble parafernalia multimedia y visual en la que a través de la pantalla tres dimensiones más grande del mundo se proyectarían unos originales vídeos y cortometrajes, asombrosas coreografías, acrobacias aéreas, un coro de niños que probablemente hubieran hecho de este show, el más grande y espectacular de lo visto hasta ahora.
Llama la atención su forma de dirigirse a todos los miembros del equipo, con suma dulzura y delicadeza, con mucho, algo que recalca en todas sus intervenciones, cuando pide a un músico que corrija algo o a sugiere cambios en las coreografías o simplemente necesita algo.
Los temas clásicos y más conocidos de Jackson como, They Don't Care About Us, Smooth Criminal, The Way You Make Me Feel, Thriller, Beat It, Black Or White , Billie Jean o Man In The Mirror remueven al espectador en la butaca transmitiendo esa energía de la que la música llenaba al desaparecido Rey del Pop. Y lo hará sólo durante una semana más a no ser que la compañía distribuidora (dada la buena marcha del film en la taquilla) amplíe el tiempo de permanencia en las carteleras...
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