Autor crítica:
BEGOÑA DEL TESO
Es la historia de un amor como no hubo otro igual.... Una mujer gigantesca paseada de feria en feria. Un hombre delgado y huesudo que la libera de sus cadenas. El tiempo que pasa. Una casa que devora triciclos, cometas, perritos, balones y novietes punkillos de canguros bastante sicodélico-góticas. Unos padres de esos que dan arcadas pero que existen en dos de cada tres películas californianas y un trío de chavales tope de interesantes. Al primero le está cambiando la voz por eso de la pubertad. Al segundo le llaman Croqueta, sabe pilotar bulldogzers y le gusta que las chicas le toquen el culo. Chicas en la película hay una: pelirroja, va a colegio de pago y uniforme pero tiene las ideas más que clara en asuntos como el índice Dow Jones, la economía de supervivencia, el verdadero sexo débil (ellos, es decir) y las casas que se mueven solas. Con todo eso, un puñado de soberbios programas digitalizados de animación, la técnica ya explotada en Polar Express de captura en movimiento y las voces de Buscemi y Kathleen Turner en la versión original, Robert Zemeckies y Steven Spielberg han producido, en complicidad con un puñado de gente buena y bastante gamberra, una película más que destroyer en la que, como viene a suceder en la vida real, los mayores no se enteran de nada y en la que el espíritu de Halloween queda a salvo para regocijo de todos los que celebramos el Día de los Santos y la Noche de los Muertos desde Alaska a DF pasando por Biarritz.
Linda peliculeta no del todo bien hilvanada en todas las claves de su aventura pero que comienza con un soberbio plano secuencia. Tremendo y magistral, sigue a una hoja arrastrada por el viento desde el cestillo de un triciclo hasta las puertas mismas de la casa que tiene dientes, lengua y manos.
Linda y, por instantes, prodigiosa peliculeta que bebe en las más profundas aguas del cine misterioso, del cine de miedo, del cine que trata de y con gente menuda que se hace mayor de un golpe. De un golpe de cine, de misterio, de animación de la buena. Linda peliculeta por cierto no recomendada para peques menores de 7 años. Lógico. Mete miedo. Mete bastante miedo.
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