Autor crítica:
JOSÉ MANUEL CUÉLLAR
Película muy aplaudida y celebrada en Sundance. Ya saben, el templo sagrado de los independientes, aunque cada vez lo sean menos (el templo y ellos). Esto es así, se masifica y hala, al sumidero todo. La película tiene su estela dorada: esa que cuenta que estuvo rodando cinco años de estudio en estudio sin que nadie la quisiera. Luego llegó a Sundance y, ante el éxito obtenido, los directivos se tiraban de la laca para conseguirla. Y tienen sus motivos: es una historia de transgresión de normas, con buen estilo y bonita factura. No mantiene una línea directa, sino que se va a acelerando poco a poco hasta el estallido final, que es lo mejor.
Dirigida por desconocidos y protagonizada por relativos secundarios (estupendo el chico Paul Dano, que ya tuvo una brillante aparición en "Vidas ajenas"), la película va subiendo peldaños, más que cómicos, rompedores. A fuerza de quebrar ladrillos, Dayton y Faris van ascendiendo montañas primero y alcanzando cimas después, a toda velocidad. De cualquier forma, no se encelen porque es el clásico filme que crece con el boca a boca hasta que se pierde de vista (y en la vista) ante las expectativas creadas.
Tiene su valor (social) y un gran encanto en su frescura e ingenuidad, pero no esperen el tesoro enterrado en la isla donde pueda ser encontrado por el capitán Jack Sparrow. Eso sí, es un trabajo que te deja una sonrisa en la cara y un sello de esperanza en el alma.
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