Autor crítica:
E. RODRÍGUEZ MARCHANTE
La idea argumental que sostiene el entramado de esta película puede ser tomada igual por extravagante e intratable que por sensible y poética, y en cualquier caso le ofrece al espectador sólo una rendijita de lógica, por si quiere pasar a ella. La historia que cuenta dura una semana, pero tanto la protagonista (Sandra Bullock) como todos los espectadores la viviremos día a día, pero sin su orden cronológico, lo cual da pie a esa sensación intragable de no reconocer momentos del pasado reciente y recordar, en cambio, sucesos que aún no han ocurrido. Podría tener estructuralmente algo que ver con la inasible y brillante "Memento", aunque ni el ritmo ni el género están tratados con el potencial creativo ni la fuerza de la de Christopher Nolan, de cuya película nunca se sabe si es un terrible "thriller" o una historia vulgar vista por un tronado.
"Premonición" es una historia común entre parejas, pero alterada por el fatum de un accidente previsto y una azarosa mezcla temporal de los acontecimientos, en la que los efectos preceden a sus causas, lo cual acerca más la historia a lo filosófico que a lo policíaco o al suspense. De hecho, lo que viene a contar el director Mennan Yapo es lo mismo, en esencia, que lo que contaba aquel precioso cuento de las Mil y una Noches: "Un joven jardinero persa dice a su príncipe: "¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto amenazante. Esta noche, por milagro, desearía estar en Ispahan". El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde se encuentra en la plaza con la Muerte y le pregunta: "Esta mañana, ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?". "No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahan y quería recordarle que allí tenemos una cita esta noche"".
"Premonición" es un sombrerazo al destino, pero también es una película con ansiedad romántica al estilo de las que protagoniza habitualmente Sandra Bullock. Podría decirse que da qué pensar sin producir dolor de cabeza. Y es esa mezcla entre lo trascendente y lo intrascendente lo que le deja a uno levemente descolocado.
Qué puntuación le das? Opina!