Autor crítica:
Ana Verónica García
Unos hablan de película basada en "Shutter" aunque, aparte de algunos detalles, "Retratos del más allá" parece más un remake de aquella de Banjong Pisanthanakun y Parkpoom Wongpoom, de hecho el título original es el mismo. Si bien es cierto que el interés por la fotografía de espíritus va en aumento es un tema que ha estado plagado de controversia y fraude y, sin embargo, muchos creen que es uno de los pocos métodos de captación de fenómenos fantasmales que se aproxima a la metodología científica. Este tema, tan intrigante como lleno de aprensión, es un elemento clave de la película.
La historia de "Retratos del más allá" parece un poco manida... Recuerda a la típica historia de miedo contada en la hoguera una noche oscura de campamento: una pareja de recién casados atropella a una joven que se aparece en medio de la carretera y desde ese momento empiezan a ver inquietantes y fantasmagóricas imágenes en las fotografías de su viaje de novios. ¿Les suena? Afectados por el accidente y por desaparición de la chica, Ben y Jane llegan a Tokio, donde Ben emprende un uevo y atractivo encargo profesional. Por haber trabajado anteriormente en el Japón y dominar el idioma, Ben se siente cómodo allí y se reúne, entusiasmado, con viejos amigos y antiguos colegas. Jane, nueva en la ciudad, se siente en gran medida extranjera en una tierra extraña cada vez que realiza una incursión, tan perturbadora como vacilante, en la ciudad. Temiendo que haya relación entre las manifestaciones, emprenden una investigación sólo para averiguar que es mejor dejar sin resolver algunos misterios y que un error del pasado puede conducir a una venganza eterna.
La película original fue un tremendo éxito en Tailandia, cosa que no sucedió en el resto del mundo, así que el productor Taka Ichise decidió darle un nuevo toque con un reparto estelar norteamericano y un director japonés. Y se rodaría en su totalidad en Japón, lo que contribuye a dar al espectador esa sensación que invade a la protagonista de sentirse fuera de lugar, descolocada en un sitio extraño con un idioma extraño, lo que acrecienta la angustia por los fenómenos paranormales que siente a su alrededor. Y aunque la historia suena a rancio, está hábilmente desarrollada llena de shocks psicológicos y viscerales muy bien rabajados, cada grito, cada susto, cada aparición cumple su exacta función. Los escenarios y el ambiente añadieron toques interesantes.
En cuanto al reparto, Megumi Okina que, a pesar de ser la tercera en cuestión es realmente la protagonista ya que es la que pone patas arriba la vida de los recién casados - a los que que dan vida Joshua Jackson (sí, aquel de "Dawson crece") y Rachael Taylor-, crea una tensión y tiene una expresion con la que es capaz de crear una sensación de miedo totalmente real.
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