Autor crítica:
JAVIER CORTIJO
En un corte de "El sentido de la vida", los Monty Python ironizaban sobre el trasplante de órganos sin importar que el donante aún los esté utilizando. "Siete almas" también recurre a tan incómoda circunstancia, pero ahí acaban las similitudes: mientras allá se colaba Eric Idle y su "Galaxy song", aquí sale hasta en la sopa Will Smith, aunque sin echarse un mísero rap. Y es que el príncipe de Bel-Air ya es una "persona humana" hecha, derecha y hasta deshecha. Algo que demostró con la estimable "En busca de la felicidad" a las órdenes de Gabrielle Muccino, su director fetiche en la cara B (madura y compungida) de su pingüe carrera. No se puede decir que este filme empiece a medio gas, pues en la primera secuencia ya anuncia sus macabras pero honradas intenciones: nada menos que suicidar al protagonista, anti-mandamiento básico de cualquier manual de cine palomitero.
A continuación, nos vamos oliendo trabajosamente un pastel (o pastelón) argumental y penitente basado en la "colocación" de sus órganos a tantos desconocidos como víctimas de un accidente que él mismo provocó tiempo ha. Samaritanismo "post mortem" con brotes de casting de "Gran Hermano Donante", vamos. Una trama alambicada pero con potencial entre un público acostumbrado a historias extremas hospitalarias y a adorar sacrificios generosos.
Muccino hace lo que puede con tal material sensible, aunque su mayor virtud es reclutar a la maravillosa Rosario Dawson, cuya frágil sensualidad y su mirada carnal asomada al precipicio justifican este "tour de force" heroico e impensable en cualquier sistema sanitario adulto. Por cierto, el propio cineasta italiano nos aseguró no conocer de nada "El regalo de Silvia", filme español bastante similar al suyo. Y a simple vista no le crecía la nariz al decirlo...
Qué puntuación le das? Opina!