Autor crítica:
Jesús Casañas
Las películas de zombies siempre han contenido cierto grado de humor intrínseco, que si bien no llega a mostrarse abiertamente en muchos de los casos, es palpable en todos ellos. Se nutre de una complicidad con el espectador amante del género, que ríe cuando la mala suerte se ceba en exceso con determinada víctima, cuando queda en evidencia la limitación técnica de tal secuencia, cuando el zombie demuestra más inteligencia que la persona a la que persigue, o cuando es su propia estupidez humana la que condena a muerte al asediado en cuestión. Esta faceta humorística basada en el horror suele verse exagerada en el gore y es lo que se ha tenido a bien en llamarse 'comedia terrorífica', subgénero que encontraría sus raíces tanto en el cine de Serie B como en cintas de culto como 'El baile de los vampiros' (1967, Roman Polansky), y que viene a reinventar la película que tenemos entre manos.
Aprovechando la senda abierta por 'Zombies party' (2004, Edgar Wright), 'Zombieland' plantea como una comedia esta historia de muertos vivientes que, sin embargo, no renuncia a ninguno de los elementos del género: ambiente post-apocalíptico, huída de los protagonistas hacia un supuesto e incierto lugar seguro, explicitud de las escenas sangrientas... Pero lejos de suponer una sátira o una crítica, 'Zombieland' logra lo que muy pocos saben hacer, que es reírse de algo a la vez que se le rinde el más sincero tributo, y que solo puede ser fruto del más riguroso conocimiento previo del tema en cuestión.
La clave del guión se basa en la interacción de los cuatro personajes principales: Columbus (Jesse Eisenberg), un atípico protagonista obsesionado con ponerle toda clase de reglas a su propia supervivencia ("No hacerse el héroe", "Mata y remata", "Usa siempre el cinturón del coche"...); Tallahassse, el clásico sureño chabacano (interpretado claro está por Woody Harrelson) dispuesto a encontrar un twinkie (bollo industrial) que poder llevarse a la boca aún a costa de su propia seguridad y la de sus compañeros; Wichita, la chica guapa que no duda en sobreponer su supervivencia y la de su hermana pequeña Little Rock (en cuyo papel encontramos a una crecidita Abigail Breslin, la entrañable niña de 'Pequeña Miss Sunshine') a la ética o incluso a sus propios sentimientos.
Si a este correcto reparto le sumamos una historia ágil y entretenida, la aparición estelar de Bill Murray, y una acertada banda sonora (los créditos de apertura acompañados por el 'For whom the bell tolls' de Metallica ya dejan bastante claras las intenciones de la cinta), encontramos una película brillante y original que supone un chorro de aire fresco dentro del género terrorífico y que hará las delicias de los seguidores con un mínimo sentido del humor.
Qué puntuación le das? Opina!