Autor crítica:
Inmaculada Noriega
Cuando se invierte en flores durante la guerra se pierden las flores, cuando se invierte en turismo, el turismo no viene y la guerra no se va,. Pero si nos vamos a la zona libre y compramos y vendemos coches, entonces hay posibildades de sobrevivir, si es que los pagan, claro.
La zona libre es ése trocito de tierra entre Jordania , Palestina e Israel en el los aduaneros no te reciben con insultos, al contrario, sonríen. Quizás porque no tienen miedo.
Recuerdo que sólo pasé dieciocho años entre árabes, ellos y los edificios de la Catedral, Mezquitas y Sinagogas eran lugares a los que íbamos según las enseñanzas recibidas en cada casa, y bajo aquella ciudad de Marruecos que hasta cuando llovía se veía un trozo azul, el odio, racial, crecía sin esconderse en el pecho de las madres, que antes de amamantarles ya les estaban susurrando a sus criaturas que malvados eran esos judíos que vivían al lado.
A casa venía una niña judía , la adorábamos, era rubita con los mismos tirabuzones de Shirle Temple, tan cursi y tan teatrera como la actriz. Nos hacía una gracia increíble, y por esas cosas raras del mundo se parecía a mi madre, se tenía que poner de puntillas para llegar al timbre, venía a vernos con tacones, se sentaba en el sofá y cruzaba las piernas como una cabaretera. El primer saludo de la criada mora sonaba así :señores la visita de la petit-puta; y mi madre le decía enfadada: ¡No te lo consiento, Aicha por Dios! es una niña de tres años. Por eso madame, le contestaba la mora, es petit, dentro de poco será una grand puta. Mi madre la dejaba entonces por imposible , no iba resolver un conflicto que aún nadie ha podido. la mora, entornaba los ojos muy contenta con la sensación de haber ganado una batalla.
La zona libre me ha recordado mucho ese clima del Tánger de mi infancia, todos viviendo bajo aquel prepotente sol, al margen de la guerra, judíos que añoraban el Berlín, anterior a Hitler, y no encendían el fuego porque era sábado, católicos con sus procesiones, moros corriendo por las calles para que el toque del Ramandán no les encontrara lejos de casa. Todos entendiéndose entre distintos idiomas, aprendiendo primero el del enemigo, por si acaso, y burlándose con chistes de sus propios tabúes, como aquél del judío que va al rabino y le pide consejo:
- rabino mis padres quieren que me case,
- pues cásate, le contesta el rabino
- pero yo no quiero rabino
- pues hijo no te cases
- pero mis padres quieren que me case y tenga hijos, son viejos y quieren nietos
- pues cásate
- pero yo no quiero rabino
- pues no te cases
- pero si no me caso no me dan dinero, y yo quiero el dinero
- pues entonces conviértete al cristianismo
- ¿qué dice, rabino?
- Así le das la tabarra a un cura!
A pesar de la de veces que nos hacen creen que el mundo estaría bien gobernado por mujeres, no lo creo así. Nosotras somos más raciales hemos llevado dentro al soldadito que nos matan, hemos perdido un amor en una guerra que dura desde los tiempos de Cristo y eso para cualquier mujer de es imperdonable.
y Y a ven Golda Meir fue mujer y gobernó y a pesar de que Oriana Fallaci la dibujara como cercana, familiar y muy comprensiva, no pudo resolverlo.
Los árabes siguen matando, los judíos construyendo,.Unos creando desiertos otros labrando vergeles, juntos matándose porque esto es mío, que no, que no es tuyo que me lo has quitado, pero esto no es el diágolo de niños en una guardería sino la franja de Gaza….los altos del Golán…..y a pocos kilómetros se dan la mano haciendo tratos en la zona libre. Qué sin sentido. Y mientras en el África de mi infancia todos,judíos , moros y cristianos, protestantes y ateos íbamos a la playa a disfrutar de la ciudad con más luz de la tierra.
PREMIADA EN EL 2005 EN EL FESTIVAL DE CANNES.
DIRIGE EL HEBREO: AMOS GITAI
ACTÚAN: NATALIE PORTMAN, Y HIAM ABBAS.
HANNA LASLO PREMIADA CON TODA JUSTICIA, COMO LA MEJOR ACTRIZ
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