Autor crítica:
FEDERICO MARTÍN BELLÓN
Cualquiera que haya acometido alguna vez la reforma más insignificante en su hogar (aunque no sea dulce) sabrá que, junto a las mudanzas, es una de las misiones más agotadoras que nos han reservado a los seres humanos de buena posición. Pero como no todo van a ser lágrimas en este valle, la variación francesa -bastante infiel, como corresponde- del clásico "Esta casa es una ruina" nos llega en forma de comedia. El argumento es infalible: un marido tacaño encarga a unos obreros que harían buenos a Pepe Gotera y Otilio (o a su pálida respuesta televisiva) la reforma de una casa de campo que ha comprado por sorpresa. La lástima es que el humor que se gasta Dany Boon al adaptar su propia obra teatral no sea un poco más sofisticado.
En efecto, las situaciones son divertidas, los actores competentes (incluido el director) y la puesta en escena más que correcta. Pero a Boon, será cosa del nombre, se le va la mano en la exageración, aprieta con demasiada fuerza el martillo de sus gags y, como a sus operarios en la película, causa más de un destrozo. Pese a todo, no deja de ser una película recomendable, salvo que el lector acabe de empezar alguna obra.
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