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La huella del silencio

Autor crítica: FERNANDO BELZUNCE

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Aunque en nuestro sistema educativo pueda resultar irrelevante, lo cierto es que la sociedad estadounidense concede una importancia vital a la habilidad de los estudiantes para deletrear palabras. Por ese motivo, se organizan concursos nacionales de ortografía que gozan de tal expectación social que pueden llegar a ser muy estresantes, tanto para los participantes como para sus padres. Uno de ellos sirve como hilo conductor de La huella del silencio, un drama que profundiza en los problemas de una familia que centra todos sus esfuerzos en parecer perfecta.

Una familia que tiene como padres a Richard Gere y a Juliette Binoche, pertenece a la clase media-alta y, además de aparentar una gran unión, se muestra profundamente espiritual. Tanto, que cuando la pequeña Eliza (Flora Cross) muestra sus asombrosas dotes con las letras, su padre, un profesor de estudios religiosos, interpreta esa habilidad como un don de Dios y empieza a enseñarle los secretos de la Cábala, una antigua forma de misticismo de origen judío que profesan famosos como Madonna. La relación entre ambos, cada vez más estrecha, causará resquemores en la madre y en el otro hijo (Max Minghella), que empezará a coquetear con una joven Hare Krishna (Kate Bosworth).

"Siempre me han interesado las historias que exploran las zonas grises en las que nos movemos", dice Gere, un actor que presume de su condición budista y que se ha sentido identificado con su personaje. "Las situaciones del filme me parecían muy cercanas a mi propia experiencia humana. Creo que va a haber mucha gente que se va a poder sentir identificada con esta película".

Por su parte, Juliette Binoche se moría de ganas de participar en la película en cuanto terminó de leer el guión. "La encontré muy personal. Había algo que me recordaba a mi relación con mi propia madre. La mujer a la que interpreto es una persona desubicada. Perdió a sus padres cuando era joven, siente que es como si estuviera perdiendo el contacto con su hija y su marido, y está buscando la manera de hacer que todo vuelva a su sitio, de recobrar cierto control sobre su mundo".

Dirigida por David Siegel y Scott McGehee, La huella del silencio adapta una exitosa novela de Myla Goldberg. Pese a la fama del libro, pasó discretamente por la cartelera norteamericana y recaudó apenas un millón de dólares. "Creo que describe muy bien cómo los niños caen rendidos ante sus padres y sienten hacia ellos una platónica admiración. Muestra cómo anhelan su cariño y que cuando no pueden lograrlo las cosas se ponen muy tensas. Habla del amor y de la iluminación espiritual, temas que no se tratan lo bastante en el cine", resume el joven actor Max Minghella, hijo del director de El paciente inglés, Anthony Minghella.

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