Autor crítica:
BORJA CRESPO
Nuestra cartelera se antoja cada día más imprevisible. Resulta chocante que se estrene estos días El misterio de Ginostra, una película que se rodó a finales de 2000 y está fechada en 2002. Cosas de la distribución, cada día más caótica por estos pagos. La película, segundo trabajo del francés Manuel Pradal, cuenta con un casting de lo más variopinto: Harvey Keitel y Andie MacDowell, que ya trabajaron juntos en Shadrach (dirigida por Susanna Styron en 1998) y que esta vez se meten en matrimonio metido en la trama mafiosa; Francesca Neri, Stefano Dionisi, Harry Dean Stanton y Asia Argento, entre otros rostros, al servicio de una historia con la mafia como telón de fondo.
Su director y guionista define la jugada: "Es un thriller psicológico en el que la vida familiar se funde constantemente en el drama, en el que los secretos y mentiras en el seno de una familia, no obstante tierna, abrirán gradualmente las primeras grietas que la expondrán a la furia de Ginostra".
Ginostra es un volcán cerca del cual va a parar un agente del FBI con su familia, destinado a la isla de Panarea, en el archipiélago Lípari, dentro de un marco de acuerdo entre EE UU e Italia. La casa donde se alojan mira al volcán, un marco incomparable, que no deja de ser amenazante. De hecho, pocos días después de su llegada, el agente se topa con un niño de once años víctima de la mafia, al que interroga acerca de la muerte de sus seres queridos por el estallido de una bomba en el vehículo en el que viajaban. Por razones de seguridad, adopta al pequeño, una decisión que destapa la caja de Pandora.
"Atmósfera dramática"
"He querido hacer un largometraje en el que los acentos líricos del western surjan a través de las espectaculares imágenes de un volcán", cuenta Pradal, quien pudo filmar la erupción del Etna. "Al mismo tiempo, he tratado de crear una atmósfera dramática de corte clásico que se fundamenta en la profundidad de los personajes y en el peso de su responsabilidad para con la vida y la muerte".
"Quería recrear el encuentro entre una familia burguesa anglosajona y un niño proveniente del profundo sur de Europa", continúa el cineasta galo. "Es una adopción imposible que, no obstante, abre gradualmente los ojos del niño a emociones y sentimientos nuevos bajo el más alto sentido moral posible", concluye.
El misterio de Ginostra abre un nuevo capítulo en la mitología de los relatos de gángsteres de la mano de un niño que se convierte en víctima de la cosa nostra, el entorno donde se ha criado, y se ve en la tesitura de convertirse en testigo del estado y denunciar su propia cultura
Qué puntuación le das? Opina!