Autor crítica:
JAVIER CORTIJO
De toda la fauna de directores que, durante tres décadas, se ha acercado hamelinescamente a la oceánica obra de Stephen King, últimamente por si sonaba la flauta, desde leones como Kubrick o Reiner a corderillos como Tom Holland o el propio rey de Maine (véase, o menor no, "Maximum Overdrive"), Frank Darabont sería el purasangre con alma de unicornio de lidia. Vamos, que nadie mejor que él para convertir en trazo fino los brochazos de tinta del maestro del pavor, con resultados tan memorables como "La milla verde" o, sobre todo, "Cadena perpetua", que agiganta su catadura clásica a la misma velocidad que se achica nuestra glándula de "películas preferidas porque sí". Casi era un pecado que el cineasta, curtido en muy dispares rings fantaterroríficos, no se arrancase con un texto "puro" de su amigo King.
Pues he aquí el desafío torero: nada menos que "La niebla", una de sus obras más abstractas e implacables, donde en solo doscientas páginas ofrece un muestrario completo de su talento, demostrando que, aunque sea un escritor que fabrica salami (como él mismo dice) a veces, donde esté un buen bocadillito, que se quiten los gelificantes escalofriantes esos. Y Darabont, naturalmente, no defrauda, lanzando al tapete cual tahúr diestro algunas cartas marcadísimas de ayer y de hoy, desde Lovecraft (impresionantes los bicharracos macroscópicos del tramo final) a Carpenter, pasando por "La noche de los muertos vivientes" o la penúltima serie B de "Temblores" y similares. Todo, amasado con un tempo y una valentía envidiables, incluyendo algunos tentáculos más propios de Ed Wood y un final "de autor" que le pone una muleta al de King. Lástima que no puliese algún personaje maniqueo típico del novelista (esa agorera apocalíptica que Marcia Gay Harden defiende como puede), pero bastante mérito tiene intentar sacar jamón ibérico de mortadela con aceitunas, ¿no?
Qué puntuación le das? Opina!